
Manuel Adorni, vocero presidencial en Argentina, justificó la decisión tomada de privatizar la empresa de servicio de agua, al señalar que desde su estatización en 2006, Aguas y Saneamientos Argentinos (AySA) ha requerido aportes de 13.400 millones de dólares para su funcionamiento.
Detalló que el esquema será mixto, combinando una licitación nacional e internacional para seleccionar un nuevo operador y una oferta pública inicial para abrir el capital a otros inversores. Esta medida busca transferir el 90 por ciento de sus acciones a capitales privados.
Adorni explicó que el gobierno nacional garantizará la permanencia de los empleados como accionistas, manteniendo el 10 por ciento del capital social a través del Programa de Propiedad Participada. En este sentido, informo que la decisión justifica indicadores claves que muestran un deterioro en la infraestructura, un crecimiento del 90 por ciento en la dotación de personal durante la gestión estatal, y un aumento de la morosidad de usuarios del 4 y 16 por ciento.
A pesar de las críticas del vocero, un informe reciente de la gerencia de AySA indica que, gracias al aumento de tarifas, la empresa logró superávit en 2024, un dato que el Gobierno utilizará para atraer a los posibles oferentes, presentándola como una inversión rentable.
AySA fue creada para reemplazar a Aguas Argentinas, una compañía controlada por la francesa Lyonnaise des Eaux (Suez), que había ganado la licitación en 1993 durante las privatizaciones del Gobierno de Carlos Menem. Esta privatización se enmarca dentro de la Ley Bases, que incluye a AySA y otras siete empresas públicas y privatizables, como parte de una estrategia del Estado.
T/Telesur

