El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, ha dirigido una comunicación formal y detallada a los Jefes de Estado y de Gobierno del mundo, así como a los países que integran la ONU, en la que alerta sobre una serie de acciones de extrema gravedad por parte del Gobierno de los Estados Unidos que, según la misiva, constituyen una amenaza directa para la soberanía de Venezuela, la estabilidad regional y el orden jurídico internacional.

La carta, fechada el 22 de diciembre de 2025 y distribuida por las vías diplomáticas correspondientes, parte de la premisa de que Venezuela vive un momento de paz, estabilidad institucional y crecimiento económico, pese a las «medidas coercitivas unilaterales» anteriores. Desde esa posición, el presidente Maduro expone una cronología de lo que califica como «agresiones» de alto nivel, instando a la comunidad internacional a no permanecer indiferente.

El documento describe tres ejes principales de la escalada:

  1. Amenaza militar y uso de la fauerza: Se denuncia el mayor despliegue naval y aéreo de las últimas décadas en el Mar Caribe por parte de EE.UU., iniciado el 14 de agosto de 2025 bajo la «Operación Lanza del Sur», incluyendo un submarino nuclear. Venezuela considera esto una violación del artículo 2.4 de la Carta de la ONU, de la Zona de Paz de la CELAC y del Tratado de Tlatelolco (que prohíbe armas nucleares en la región).
  2. Ejecuciones extrajudiciales y ataques a civiles: Se acusa a fuerzas estadounidenses de haber perpetrado, entre septiembre y diciembre de 2025, 28 ataques armados contra embarcaciones civiles en aguas del Caribe y el Pacífico Oriental, resultando en la muerte de 104 personas, muchas de ellas en condición de náufragos. La carta sostiene que estos actos violan el derecho a la vida, los Convenios de Ginebra de 1949 y el Protocolo Adicional I de 1977, constituyendo una «práctica sistemática» de fuerza letal fuera del marco legal.
  3. Actos de piratería y blqueo económico: Se informa sobre el «secuestro y robo» en alta mar de dos buques con aproximadamente cuatro millones de barriles de petróleo venezolano en diciembre de 2025, y el anuncio de un bloqueo naval absoluto contra los tanqueros que transportan energía venezolana. El texto argumenta que estas acciones equivalen a «piratería estatal», violando la Convención sobre la Alta Mar de 1958 y la Convención para la Represión de Actos Ilícitos contra la Seguridad de la Navegación Marítima, además de constituir actos de agresión según la Resolución 3314 de la ONU.

La comunicación hace un paralelismo histórico, advirtiendo que la inacción de la comunidad internacional ante estas agresiones, como ocurrió ante el ascenso del nazismo en la década de 1930, podría conducir a «un escenario de confrontación global de proporciones imprevisibles».

El Jefe de Estado venezolano advierte que las acciones contra el comercio energético venezolano no solo impactarán al país, sino que afectarán el suministro de petróleo, incrementarán la inestabilidad de los mercados internacionales y golpearán las economías de América Latina, el Caribe y las naciones más vulnerables del mundo. «La energía no puede convertirse en arma de guerra ni instrumento de coerción política», señala.

Finalmente, Maduro hace un llamado respetuoso a los líderes mundiales para que, de manera conjunta:

  1. Condenen explícitamente estas acciones de agresión, piratería y ejecuciones extrajudiciales.
  2. Exijan el cese inmediato del despliegue militar, el bloqueo y los ataques armados.
  3. Activen los mecanismos del sistema multilateral para investigar, sancionar y prevenir la repetición de estos hechos.

«Defender hoy a Venezuela es defender la paz, la legalidad internacional y la estabilidad del mundo», concluye la carta, reafirmando la vocación de paz de Venezuela pero también su disposición a defender su soberanía e integridad territorial conforme al derecho internacional.