Depredador: Tierras salvajes rompió el récord de recaudación en su début de la saga de acción, al liderar la taquilla estadounidense de este fin de semana con 40 millones recaudados en Estados Unidos y 80 millones en total en todo el mundo.

La séptima entrega de la saga dirigida por Dan Trachtenberg, ha superado a Alien vs. Predator, de 2004, que consiguió recaudar 38 millones de dólares en su primer fin de semana. La producción cinematográfica plantea un giro que aleja por completo a la franquicia de la fórmula tradicional del depredador contra humanos.

La historia se ubica en el futuro y, por primera vez, coloca como protagonista a Dek, un joven Yautja interpretado por Dimitrius Schuster-Koloamatangi. Dek es un guerrero que su propio clan desprecia por su estatura y aparente debilidad, lo que lo obliga a emprender una travesía solitaria hacia el planeta Genna, un territorio inhóspito cuyas bestias desafían cualquier lógica biológica.

La entrega se aventura hacia un tipo de relato que hasta ahora la saga no había explorado, la presencia de Thia, introduce una nueva dinámica. Su humor aporta un contraste que suaviza la crudeza del viaje. Lo que permite que la película juegue en zonas donde no solía incursionar, la comedia, el absurdo ligero y una noción de familia encontrada entre seres que jamás debieron coincidir.

En esta oportunidad la película Depredador: Tierras salvajes plantea un diálogo sobre los códigos de honor, la soledad ritualizada y la posibilidad de romper con mandatos generacionales. No solo presenta una criatura depredadora, también construye una historia de crecimiento disfrazada de aventura.

T/Agencias