
Las fuerzas de seguridad reprimieron este jueves 8 de octubre la protesta estudiantil congregada en la plaza de la Bastilla en París, Francia, donde los efectivos de las unidades de las Compañías Republicanas de Seguridad (CRS) ejecutaron cargas contra la multitud en medio de un clima de alta tensión.
Hasta ese punto de la ciudad habían llegado decenas de miles de estudiantes, familiares, docentes y trabajadores de otros sectores movilizados en solidaridad con las demandas estudiantiles de mayor financiamiento a la educación, cobertura de plazas vacantes, contratos no precarizados y mejores condiciones para las instituciones educativas, entre otras.
Según reseñan medios de comunicación, manifestantes arrojaron piedras y mobiliario urbano contra la policía lo que habría generado la represión. Otras versiones apuntan a que las fuerzas del orden exigieron a los jóvenes dispersarse, pero estos se mantuvieron congregados de manera pacífica.
Imágenes difundidas por televisoras locales y medios, así como a través de las redes, mostraron cómo decenas de gendarmes con equipo antidisturbios atacaron con porras a los jóvenes. También utilizaron carros lanzagua y gas lacrimógeno. Paralelamente, se registran movilizaciones en la Rue d’Assas, cerca de la Universidad París-Assas-Panthéon, las cuales cuentan con la presencia y participación del diputado de La Francia Insumisa (LFI), Louis Boyard.
En los últimos días, el accionar de las fuerzas del orden ha generado graves denuncias sobre el uso desmedido de la fuerza para disolver concentraciones de los estudiantes, quienes exigen mejores condiciones educativas. Hasta este miércoles 7 de octubre, la respuesta represiva contra estudiantes, familiares, docentes y organizaciones sindicales acumula más de 6.000 personas detenidas, en su mayoría menores de edad sin antecedentes penales.
Asimismo, las intervenciones de los gendarmes provocaron lesiones de extrema gravedad a varios adolescentes, entre las que destacan la pérdida de visión de un ojo, severas fracturas faciales y la amputación de una mano al intentar tomar una granada policial.
T/Telesur

