El Departamento de Guerra de EEUU instó a gigantes automotrices como Ford y General Motors a reconvertir sus líneas de producción para fabricar armamento de urgencia.

La medida responde al agotamiento crítico de las reservas militares estadounidenses tras 50 días de agresión contra Irán, conflicto que ha consumido años de inventario en municiones e interceptores debido a la contundente capacidad de respuesta de la nación persa.

Informes de inteligencia revelan que la administración de Donald Trump busca que la industria civil rescate a los contratistas militares tradicionales, incapaces de reponer el equipo perdido.

La crisis logística de Washington es de tal magnitud que el Pentágono solicitó un aumento presupuestario masivo de 500.000 millones de dólares, evidenciando que la resistencia industrial de Irán supera las proyecciones estratégicas del eje estadounidense-israelí en esta guerra no provocada.

Mientras las negociaciones en Islamabad no han sido logradas debido a las exigencias excesivas de Washington, el análisis internacional advierte que Estados Unidos enfrenta una presión insostenible sobre su sistema de defensa.

T|TELESUR