Durante su reciente visita a Papúa Nueva Guinea, el Papa Francisco lanzó una definición histórica en torno al papel de las mujeres en la sociedad y la Iglesia Católica. En sus declaraciones, el Santo Padre subrayó que las mujeres «son las que llevan adelante un país», resaltando su impacto en el desarrollo humano y espiritual.

«Las mujeres», afirmó Francisco, se encuentran «en la primera línea en el desarrollo humano y espiritual» y poseen «la fuerza de dar vida, construir y hacer crecer un país».

Estas palabras pueden representar un antes y un después para la organización de un Vaticano que ha sido históricamente patriarcal, abriendo potencialmente la puerta a cambios significativos dentro de la Iglesia.

Discurso sobre la justicia social

El Papa también abordó cuestiones de justicia social y económica durante su visita. En relación con la distribución de los ingresos, expresó que «los bienes están destinados por Dios a toda la colectividad», indicando que, aunque puede ser necesario recurrir a grandes empresas para su explotación, es crucial que se tomen en cuenta las necesidades de las poblaciones locales en la distribución de recursos.

«Es justo que se tenga debidamente en cuenta en la distribución de los ingresos y la utilización de la mano de obra las necesidades de las poblaciones locales, de manera que se produzca una mejora efectiva de sus condiciones de vida», añadió el Sumo Pontífice.

Cercanía a los marginados

Durante un encuentro con clérigos, religiosos, seminaristas y catequistas, Francisco insistió en la importancia de atender a quienes están «marginados y heridos, tanto moral como físicamente». Su llamado fue claro: estar presentes para quienes se encuentran en las periferias de la sociedad, ofreciendo «cercanía, compasión y ternura».

Uno de los momentos más emotivos de su gira fue el encuentro con niños de la calle y personas discapacitadas en la Escuela Técnica de Caritas en Puerto Moresby, donde los asistentes cantaron y bailaron para el Papa. Francisco remarcó que «la Iglesia quiere estar particularmente cercana de estos hermanos y hermanas».

La visita del Papa a Papúa Nueva Guinea, como parte de su gira por Oceanía a principios de septiembre, destaca no solo sus reiteradas preocupaciones sobre la desigualdad social y la dignidad humana, sino también su compromiso de poner de relieve el papel esencial de las mujeres en la construcción de sociedades más justas y solidarias.

La suma de estos mensajes puede ser vista como un llamado al cambio y a la inclusión en la Iglesia Católica, un paso que muchos esperan que conduzca a un futuro más equitativo.

Fuente: EFE