Una nueva oleada de falsas amenazas de bomba afectó al menos a 25 vuelos de 14 países europeos, lo que motivó la activación de un mecanismo de intercambio de información entre los Estados miembros de la Unión Europea (UE).

«Estamos siguiendo de cerca la situación y en contacto con los Estados miembros afectados y con la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (AESA)», señaló en la red social X el comisario de Transporte Sostenible y Turismo, Apostolos Tzitzikostas.

Desde el pasado martes 3 de noviembre, varias alertas obligaron a activar amplios dispositivos de seguridad en diferentes ciudades europeas; el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas recibió una comunicación de amenaza de explosivos que afectó a tres vuelos, dos de Iberia y uno de Air Europa.

Otros países de destino u origen de vuelos de diferentes aerolíneas fueron Francia, Bélgica, Austria, Polonia, Dinamarca, Irlanda, Grecia, Finlandia, Serbia y Rumanía, con Italia, la República Checa y Bulgaria entre los más afectados.

En uno de los primeros casos de los que hubo constancia, un avión que cubría la ruta entre Dublín y Roma fue desviado de su trayectoria por una alerta de bomba cuando volaba sobre el espacio aéreo francés y dos cazas le obligaron a aterrizar en la base aérea de Évreux, al este de París, ante la negativa del piloto a tomar tierra en la instalación militar.

En todos los casos, que afectaron sobre todo a aerolíneas de bajo costo como Ryanair, Wizz Air y Aer Lingus, pero también a empresas nacionales como Iberia, Finnair o Aegean Airlines, las aeronaves fueron inspeccionadas sin que se descubriera posteriormente ninguna amenaza para los pasajeros.

T/EFE