El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, formalizó una nueva doctrina de seguridad que marca un cambio en la región.

El plan abandona la contención y apuesta por la acción preventiva y la proyección militar en profundidad. Esta estrategia consolida la creación de zonas de amortiguamiento en territorios vecinos, lo que representa una expansión de la ocupación sionista bajo el pretexto de la seguridad nacional.

Bajo la llamada Guerra del Renacimiento, el mando israelí busca llevar el combate a territorios y capitales consideradas enemigas.

La nueva lógica descarta las batallas limitadas y plantea operaciones constantes para neutralizar cualquier amenaza potencial antes de que se consolide. Este enfoque legitima el uso de la fuerza desproporcionada y la intervención permanente en la soberanía de los países árabes circundantes.

Un pilar de esta doctrina es la creación de áreas desmilitarizadas con presencia militar permanente en el sur de Líbano y el Golán sirio. El ministro de Defensa, Israel Katz, confirmó que el ejército tomará el control de áreas estratégicas en Gaza y el norte de Cisjordania. Estas medidas avanzan en un proceso de anexión de facto y control territorial absoluto sobre las poblaciones palestinas y árabes.

Netanyahu reiteró la coordinación con Estados Unidos, contando con el respaldo de su embajador para ampliar el control regional. Sin embargo, introdujo un plan de autosuficiencia militar para reducir la dependencia de la ayuda financiera estadounidense en la próxima década. El objetivo expreso por Tel-Aviv es el de preservar la autonomía en la toma de decisiones y evitar presiones externas que limiten su capacidad de agresión y expansión.

T/Telesur