Miles de personas pertenecientes a organizaciones sociales y sindicatos confluyeron frente a la Casa de Gobierno de Argentina, en Buenos Aires, para denunciar la «emergencia alimentaria, social y laboral», producto de los ajustes económicos del presidente Javier Milei.
«Vemos una ola de despidos y un ataque frontal a la clase obrera (…). Hay un gran ajuste a los trabajadores, que estamos muy complicados en todo el país», dijo al portal ruso Sputnik Alejandro Crespo, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino.
La movilización se inscribe en un sensible escenario social, signado por el aumento de la pobreza, que ya alcanza al 55% de la población, y del desempleo, disparado al calor del derrumbe del consumo alimentado por la fuerte recesión que atraviesa el país.

