
El mandatario argentino, Javier Milei, oficializó el inicio del proceso de privatización de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA), la principal empresa pública de agua potable y cloacas del país.
La medida, publicada en el Boletín Oficial, prevé la venta del 90 % de las acciones en un plazo de ocho meses, marcando un nuevo paso en la agenda de desguace del Estado impulsada por el Ejecutivo.
El caso de AySA resulta particularmente sensible: se trata de una empresa reestatizada en 2006, luego del fracaso de la concesión privada de Aguas Argentinas, controlada por la transnacional francesa Suez. Durante aquella etapa, se registraron aumentos tarifarios desmedidos, falta de inversión y deterioro de la calidad del servicio, lo que llevó al Estado a retomar el control para garantizar el acceso al agua como un derecho básico, refirió Telesur.
La actual privatización habilita además los cortes de suministro por falta de pago, una medida que golpeará con mayor fuerza a los sectores populares.
En lo que va de su gestión, Milei ya avanzó con la privatización de Aerolíneas Argentinas, cuya mayoría accionaria fue transferida a un consorcio privado; la venta parcial de YPF, abriendo el camino a petroleras extranjeras en Vaca Muerta; la entrega del Correo Argentino a un operador internacional; y el traspaso de medios públicos a manos privadas, bajo el argumento de “eficiencia” y “reducción del gasto”.
A esto se suman concesiones en puertos, ferrocarriles y el sistema previsional, completando un mapa de reformas que recuerdan las políticas aplicadas en la década del 90 por Carlos Menem.

