La totalidad de la delegación internacional del Convoy Terrestre Sumud Maghreb abandonó Libia luego de la deportación de las últimas seis personas retenidas en Bengasi, informó el medio Nodal. “Las seis personas que permanecían en Bengasi fueron deportadas en las últimas horas a través de Estambul”, indicó la fuente, confirmando así el cierre del episodio que mantuvo a diez activistas secuestrados e incomunicados de manera arbitraria durante semanas mientras intentaban llevar ayuda a la Franja de Gaza.

En jornadas previas, cuatro de los diez activistas habían sido liberados y deportados, tras permanecer detenidos en condiciones de hermetismo. El grupo formaba parte de una caravana humanitaria integrada por 230 participantes de 21 países, que se dirigía por vía terrestre hacia la Franja de Gaza con ambulancias, medicamentos y viviendas móviles destinadas a la población palestina.

Los activistas intentaban crear un puente solidario de los pueblos y romper el bloqueo israelí cuando fueron detenidos el 24 de mayo pasado por actores armados de la autoridad del este de Libia.

El convoy tenía como objetivo “crear un puente solidario de los pueblos, romper el bloqueo israelí y llevar medios vitales a la población palestina”, en coordinación con la iniciativa marítima de la Flotilla Global Sumud.

Sin embargo, una avanzada de diez integrantes fue interceptada cerca de Sirte cuando intentaba negociar el paso seguro por esa parte del territorio libio, que dirige el mariscal Jalifa Haftar.

De acuerdo con la denuncia, los activistas fueron introducidos en vehículos sin identificación y trasladados a un lugar desconocido. Posteriormente, fueron interrogados y obligados a firmar documentos en árabe sin contar con intérpretes, pese a que varios no comprendían el idioma.

Tras más de una semana incomunicados, el 2 de junio fueron presentados ante la Fiscalía General en Bengasi. No obstante, su detención fue prorrogada de manera indefinida, lo que generó preocupación en organizaciones internacionales y familiares.

Entre los activistas deportados figuran ciudadanos de nueve países con conocidos antecedentes en cooperación internacional y defensa de DDHH, incluidos los argentinos Lucas Ezequiel Aguilera y María Paula Giménez, la española Alicia Armesto, el tunecino Achraf Khoja, la portuguesa Ana Margarida França Santana Baptista, los italianos Domenico Centrone y Leonarda “Dina” Alberizia, la estadounidense Jenelle Jones, el uruguayo Matías Álvarez y la polaca Laura Kwoczała-Alsubaih.

Durante su detención, una campaña internacional exigió la liberación de los activistas, solicitando la intervención de sus respectivos Gobiernos. Las denuncias subrayaron que los hechos ocurrieron en un contexto de crisis humanitaria en Gaza, marcada por meses de conflicto, bloqueo y destrucción.

La liberación y deportación de los diez activistas ha sido interpretada como resultado de la presión internacional. No obstante, las organizaciones involucradas insisten en la necesidad de seguir denunciando las condiciones de detención y las restricciones que enfrentan las iniciativas humanitarias dirigidas a Gaza.

T| AGENCIAS