El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, publicó este domingo una carta donde llama a iniciar “un diálogo abierto y franco” a su homólogo estadounidense, Donald Trump, aunque dejó clara su firme defensa de la soberanía nacional ante las medidas arancelarias impuestas contra la economía brasileña y las presiones sobre el sistema judicial a raíz de la condena contra el expresidente Jair Bolsonaro.

En un ensayo publicado en The New York Times, Lula respondió a la imposición de aranceles del 50% sobre productos brasileños y aseguró haber “estudiado detenidamente los argumentos esgrimidos por la Administración Trump”, pero destacó que “recurrir a medidas unilaterales contra Estados individuales es prescribir el remedio equivocado”.

El mandatario fue enfático al denunciar el trasfondo político de las medidas: “El Gobierno de Estados Unidos está utilizando aranceles y la Ley Magnitsky para buscar la impunidad del expresidente Jair Bolsonaro, quien orquestó un fallido intento de golpe de Estado el 8 de enero de 2023″.

Sobre la reciente condena de Bolsonaro a 27 años de prisión por intentona golpista, Lula defendió la independencia judicial: “La sentencia fue el resultado de procedimientos llevados a cabo en conformidad con la Constitución brasileña de 1988”. Además, reveló que la investigación “destapó planes para asesinarme a mí, al vicepresidente y a un magistrado del Tribunal Supremo”.

La respuesta del jefe de Estado brasileño se da tras crecientes presiones y amenazas de Estados Unidos sobre la justicia brasileña. Luego del fallo judicial del pasado 11 de septiembre contra el expresidente, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, calificó como “injusta” la sentencia dictada por el Tribunal Supremo Federal (STF) y acusó directamente al juez Alexandre de Moraes de llevar a cabo una “cacería de brujas”, a la que “Estados Unidos responderá en consecuencia”.

Ya en julio pasado, el Departamento de Estado de Estados Unidos había ordenado la revocación de visas para el presidente del STF y “sus aliados en la corte, así como para sus familiares directos”, además de bloquear sus cuentas en territorio estadounidense.

Respondiendo a las acusaciones de censura a empresas tecnológicas estadounidenses, el presidente aclaró que en Brasil “todas las plataformas digitales, nacionales o extranjeras, están sujetas a las mismas leyes”. Y sentenció: “Es deshonesto llamar censura a la regulación, especialmente cuando lo que está en juego es la protección de nuestras familias”.

El mandatario también destacó los avances ambientales de su gestión: “Hemos reducido a la mitad la tasa de deforestación” en la Amazonía, aunque advirtió que sin contribución global, la región seguirá en peligro.

Lula cerró con un mensaje claro: más allá de las diferencias ideológicas, desde Brasilia “siguen abiertos a negociar cualquier cosa que pueda traer beneficios mutuos”. Pero dejó una advertencia firme: “La democracia y la soberanía de Brasil no son negociables”.

T/Telesur