
«Con las condiciones actuales (en Venezuela), es razonable proyectar crecimientos de actividad económica y consumo superiores al 10 % en 2026, incluso sin incorporar inversiones adicionales de gran escala. La economía venezolana creció en situaciones mucho peores que las actuales y no hay razón para pensar que el efecto rebote será pequeño». Así lo aseveró en X Luis Vicente León, economista venezolano y presidente de Datanalisis.
En un análisis publicado en la red social, León consideró que crecimiento y desarrollo a largo plazo no son lo mismo. «Pero celebro hoy el crecimiento, porque la población, las empresas y el país lo necesitan y lo merecen».
De igual manera, detalló que la primera inyección de recursos vía fondos petroleros venezolanos permitió la transferencia de 300 millones de dólares desde la cuenta de BCV en Catar a cuatro bancos privados venezolanos. «Estos recursos están siendo subastados al sector económico nacional, mientras los bolívares resultantes se canalizan al gobierno para usos predefinidos, como salarios públicos y en breve algunas acciones sociales», resaltó.
El mecanismo ha permitido abastecer el mercado privado y reducir la tasa de cambio en subasta a niveles inferiores a Bs 400/US$, generando un efecto de arrastre a la baja sobre el resto del mercado. Adicionalmente, ha comenzado la asignación de divisas a personas naturales y se ha reducido de forma significativa la brecha cambiaria, señaló León.
«No se trata de una subasta pura. El esquema incorpora prioridades sectoriales: alimentos, agroindustria y medicamentos, cuyas demandas han sido atendidas plenamente cuando las posturas superan niveles de Bs 380/US$. Los recursos no absorbidos por estos sectores, o con ofertas por debajo del precio límite, se asignan a otros segmentos de la economía con tasas alineadas al promedio del mercado», subrayó.
De acuerdo con León, esta entrada representa alrededor del 60 % del monto inicial autorizado y licenciado por USA (USD 500 millones) asociado a los pagos debidos a Venezuela por la exportación de 30–50 millones de barriles provenientes de sus inventarios. «Dado que esas exportaciones todavía no se han culminado, podemos presumir que los recursos provienen de anticipos de las empresas involucradas en la exportación», manifestó.
También consideró que todo indica que este sistema se mantendría tras culminar la primera fase y podría extenderse a las exportaciones de Pdvsa y de productores no licenciados por OFAC, mientras que las empresas licenciadas (y se esperan nuevas licencias en breve) operarían bajo esquemas similares al de Chevron, cuya licencia también podría ampliarse.
«En la práctica, este proceso consolida una apertura operativa del sector petrolero y una flexibilización progresiva de sanciones, con impactos económicos positivos relevantes», proyecto el especialista.
T/Nancy Mastronardi

