El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, promulgó este domingo su controvertida reforma judicial, presentada en febrero, que entrará en vigor el 1 de octubre, antes de finalizar su mandato.

La Cámara de Diputados aprobó la reforma el 4 de septiembre y fue ratificada por el Senado una semana después, en medio de intensos debates. Posteriormente, fue aprobada en menos de 24 horas por 17 de los 32 congresos estatales, donde el partido oficialista Morena tiene mayoría legislativa.

El proceso de ratificación se desarrolló entre protestas de trabajadores del Poder Judicial que rechazan la iniciativa, lo que llevó a suspender las sesiones en ambas cámaras y trasladarlas a otros lugares.

La reforma propone que la selección de ministros de la Suprema Corte, jueces y magistrados se realice mediante voto popular el próximo año y reduzca su tiempo en el cargo. Además, bajo principios de ‘austeridad republicana’, busca eliminar «gastos excesivos» del Poder Judicial.

El proyecto también plantea que los salarios del máximo tribunal se relacionen con el del presidente y se recorten prestaciones. Asimismo, propone que los miembros del Consejo de la Judicatura Federal sean electos por voto popular y modifica su estructura, creando un tribunal disciplinario judicial que garantice su autonomía al no incluir al ministro presidente de la Suprema Corte.

En un discurso previo a la promulgación, López Obrador vinculó esta reforma con la mejora del Poder Judicial y la democracia. Afirmó que el cambio es crucial para asegurar que «la justicia llegue a todos» y eliminar la corrupción en el sistema judicial, enfatizando que «el pueblo ahora manda» y puede ejercer su derecho a cambiar su forma de gobierno según lo establece la Constitución.
Con Información de RT