Venezuela tendrá más básquet profesional este año y es que finalmente lo que surgió como una idea aprobada por el Gobierno Nacional, ahora tiene forma con la creación de la Liga Superior de Baloncesto que se iniciará a finales de septiembre y culminará en diciembre.

Se trata de una iniciativa que tuvo su génesis en junio pasado cuando el campeón de la Superliga Profesional de Baloncesto, Marinos de Anzoátegui, visitó el Palacio de Miraflores, donde el jugador Gregory Vargas le solicitó a la presidenta (E) Delcy Rodríguez extender la actividad en los tabloncillos del país con el fin de generar más empleo.

La propuesta fue aceptada inmediatamente, por lo que se estableció un período de 6 meses como mínimo de duración de la próxima SPB. No obstante, y a sabiendas del tiempo que falta para eso, los involucrados trabajaron para darle vida a una nueva vitrina que reunirá a buena parte de los basqueteros criollos en al menos 10 equipos.

Se cumple entonces el deseo de muchos jugadores venezolanos que, en temporada muerta, lamentablemente no lograban un contrato en el exterior y en consecuencia duraban varios meses inactivos y desde luego sin un sueldo que les permitiera atender las necesidades de sus familias. Como respuesta, muchos de los basqueteros acuden a torneos urbanos para no perder el ritmo y obtener un ingreso, aunque fuera poco.

La Liga Superior de Baloncesto se convierte entonces en el gran refugio de jugadores experimentados y jóvenes que todavía no logran la consolidación. De allí la importancia de que cada club del nuevo circuito tenga en su plantel una pieza sub-21 y otra sub-23, apoyando así al desarrollo de la generación.

Edición con varios desafíos

La nueva liga, que tendrá en juego la Copa “Venezuela Renace” no tiene el interés de competir con la SPB, por el contrario, llega para complementarla y darle más chance a los venezolanos, quienes serán los que dirijan el futuro de esta LSB que tiene como reto ser atractiva sin el acostumbrado show en la cancha que siempre representan los importados.

Desde el 2021 cuando aún Venezuela estaba en pandemia por el Covid-19, no se disputa un campeonato con puros criollos. De hecho, la última experiencia de algo parecido fue el último cuarto de la final en la Copa SPB 2026 que definieron Gaiteros del Zulia y Cocodrilos de Caracas, equipos que, junto a los otros ocho anotados, deberán ingeniárselas para llenar los gimnasios con esta nueva versión sin foráneos.

Sin embargo, la historia de nuestro baloncesto nos traslada a las primeras ediciones de la pionera Liga Especial, fundada en 1974, donde los protagonistas eran los criollos, por lo que, así como hay antecendentes, también hay talento para brindar un buen espectáculo en este momento.

Nuevos socios

En los últimos años varios equipos con pocos años de historia han intentado posicionarse y esta vez la LSB servirá para que Hidrocarburos de Caracas y Costaneros de Puerto Cabello hagan su estreno en masculino, pues ya tienen sus filiales en la Superliga Femenina donde han destacado.

Lo más importante es que Mindeporte y la FVB, principales actores para que la LSB sea un hecho, pongan manos a la obra para construir buenas bases sobre un proyecto que, como todos, puede que tenga bajas y altas al inicio, pero que más allá de eso se fortalezca en el tiempo, tal como ya pasó con la SPB, una fusión que involucró a la siempre recordada y exitosa LPB, y que nació en el 2022 con sus aciertos y fallos.

Además, que los jugadores estén siempre en condiciones para integrar las distintas convocatorias de la selección.

T/Líderendeportes