El paciente bebía hasta tres litros diarios de gaseosa, lo que fue permitiendo por años la formación de piedras, en los riñones. El caso fue documentado por el urólogo Thales Andrade, quien alertó sobre los graves riesgos que implica el consumo excesivo de bebidas azucaradas.

Este impactante caso médico en Brasil ha generado millones de reacciones en redes sociales. El hombre fue sometido a una delicada cirugía para extraer 35 cálculos de la vejiga, luego de mantener el mal hábito de consumir hasta tres litros diarios de refresco diario. El procedimiento fue documentado en video por el urólogo Thales Andrade y ya ha alcanzado más de 8,5 millones de visualizaciones.

El Dr. Andrade, especialista en urología, explicó que el paciente sufría de un cuadro severo de litiasis urinaria, agravado por su ingesta crónica de bebidas gaseosas, especialmente las ricas en azúcar y ácido fosfórico. Durante la operación, el médico mostró un plato con piedras de gran tamaño, de color amarillo, todas extraídas directamente de la vejiga del afectado.

¿Cómo influyen las gaseosas en la formación de cálculos?

El ácido fosfórico presente en muchas bebidas carbonatadas altera el entorno químico de los riñones, promoviendo una mayor acumulación de calcio. Esta sustancia, combinada con los altos niveles de azúcar, favorece la formación de masas sólidas que se inician generalmente en los riñones. Si no se detectan y tratan a tiempo, estas piedras pueden migrar hacia la vejiga, generando dolor, infecciones e incluso la necesidad de cirugía.

¿Qué síntomas indican la presencia de cálculos urinarios?

Los signos de alerta pueden ser diversos y, muchas veces, confundidos con otros problemas. Entre los más comunes destacan: dolor intenso en la parte baja de la espalda, náuseas, vómitos, escozor al orinar, sangre en la orina y urgencia frecuente para orinar.

Si bien algunos cálculos pueden expulsarse de manera natural a través de la orina, cuando alcanzan tamaños considerables como en este caso solo la cirugía es una opción viable. Además, si no se eliminan adecuadamente, pueden generar infecciones urinarias recurrentes, sepsis e incluso llevar a una insuficiencia renal.

T/Agencias