
Un nuevo estudio pone al descubierto que la luz azul (una franja de longitud de onda corta dentro de la luz visible, presente en pantallas, iluminación LED y luz solar) interfiere más que otros colores en la capacidad del ojo para percibir detalles finos, según un comunicado de prensa de la Universidad de Georgia de los Estados Unidos.
La investigación trabajó con 60 adultos jóvenes en una prueba visual en la que compararon cinco tipos de luz: azul, verde, amarilla, roja y de banda ancha. A cada participante se le mostraban dos puntos luminosos y debía indicar cuándo podía distinguirlos como separados. «Cuando la luz se dispersa más en la retina, esos dos puntos luminosos tienen que estar más separados para que alguien pueda decir que son independientes», explicó el autor principal del estudio, Yaw Buabeng.
De acuerdo con el científico, eso fue precisamente lo que ocurrió con la luz azul. Con ella, «los dos puntos tenían que
El estudio subrayó que la razón consiste en que las longitudes de onda cortas (como las de la luz azul) tienden a verse más afectadas por los mecanismos que desenfocan la imagen dentro del ojo, mientras que las longitudes de onda más largas se comportan de manera más estable.
Estos resultados encajan con las investigaciones anteriores que han relacionado la exposición prolongada a la luz azul de alta energía con estrés oxidativo en la mácula y con un mayor riesgo de degeneración macular.

