
Un estudio publicado en la revista mBio reveló que cerca del 20% de infecciones urinarias analizadas en el sur de California se relacionan directamente con el consumo de carne contaminada con la bacteria Escherichia coli (E. coli). Por lo cual este descubrimiento desafía a las tradicionales atribuciones que se le añaden a estos cuadros infecciosos a la higiene deficiente o a la transmisión sexual.
El análisis se basó en más de 2.300 muestras de orina positivas para E. comí, además de 3.300 muestras de productos cárnicos adquiridos en supermercados de la región. Lance Price, profesor de salud ambiental en George Washington University y coautor de la investigación, destacó que la evidencia genética demuestra un vínculo directo entre las bacterias halladas en la carne y las detectadas en pacientes con infección urinaria.
Los investigadores alertaron sobre la presencia especialmente elevada de E. coli en pollo y pavo, aunque también se encontró en productos de cerdo y res. Los estudios indican que la contaminación cruzada durante la manipulación y preparación de alimentos representa un factor clave en la transmisión de estas bacterias. Señalaron que problemas de conservación en tiendas y malas prácticas de empaque podrían estar asociados a las infecciones.
Según las cifras presentadas por Price a NBC News, los casos de infecciones urinarias provocadas por E. coli provenientes de alimentos podrían ascender a 640.000 cada año solo en Estados Unidos. El tratamiento de estas infecciones sigue siendo el mismo que para otras vías de transmisión, habitualmente con antibióticos, aunque la propagación de bacterias resistentes preocupa a los especialistas.
T/Agencias

