
Ante una nutrida audiencia en Estados Unidos, los aspirantes presidencialistas Kamala Harris y Donald Trump se enfrentaron en un debate de 90 minutos transmitido en directo por ABC News, este martes por la noche.
En el encuentro, Harris, representante de los demócratas, extendió su mano a Trump para sellar con un apretón este contundente debate. «Hola, soy Kamala», dijo, tras acercarse a su oponente.
Se trató del primer apretón de manos entre candidatos, después de ocho años. Un hecho que avisaba de cómo sería la actitud de Harris a lo largo de la transmisión, donde hizo gala de acorralar a Trump sin piedad.
Los candidatos discutieron sobre economía, el aborto, la migración o la política exterior. No obstante, la economía, principal inquietud de los votantes estadounidenses, ha abierto el debate.
La candidata demócrata ha criticado las políticas llevadas a cabo por Trump durante su etapa en la Casa Blanca y ha defendido la labor de la actual administración para «limpiar el desastre» de su predecesor, al que ha acusado de querer bajar los impuestos solamente a los ricos.
Trump, por su parte, ha subrayado que su gestión trajo la «mejor etapa económica» del país y ha acusado a su rival de «destrozar» Estados Unidos al culparla del alto nivel de inflación actual, «posiblemente el peor de la historia de nuestra nación», según el líder republicano.
Como viene siendo habitual en sus mítines, Harris tampoco ha tardado en hacer referencia a sus orígenes humildes y ha puesto sobre la mesa su «plan para una economía de oportunidades».
Harris afirmó que Trump es el hazmerreír de los líderes mundiales y advirtió que el republicano «entregaría» Ucrania al presidente ruso Vladimir Putin, quien a su vez se «comería vivo» al magnate estadounidense.
Acusó al candidato republicano de no haber procesado su derrota en las elecciones de 2020 y, en comentarios que claramente enfurecieron al repúblicano, se burló del hecho de que algunos seguidores abandonaran sus mítines antes del final.
Por su parte el republicano dijo que «Israel desaparecerá» bajo una presidencia de Kamala Harris. «Ella odia a Israel. Si se convierte en presidenta, no creo que Israel exista en dos años», afirmó Trump.
En uno de los intercambios más agresivos de la noche, Harris y Trump discutieron sobre el aborto, presentándose mutuamente como sostenedores de posiciones extremas.
Harris culpó a Trump de ser responsable de las peores consecuencias de las prohibiciones del aborto derivadas de la decisión de la Corte Suprema que revocó el fallo Roe v. Wade en 2022, responsabilizándolo de que mujeres “se desangren” en los estacionamientos y que niñas se vean obligadas a llevar adelante embarazos por incesto.
Trump dijo que la revocación de Roe v. Wade “requiere coraje” y afirmó falsamente que “todos los estudiosos del derecho” querían que la política sobre el aborto fuera decisión de los estados. También afirmó falsamente que los demócratas apoyan el aborto después del nacimiento, lo que llevó a los moderadores a realizar la primera de varias verificaciones de hechos.
Trump declaró que no firmaría una prohibición nacional del aborto, pero evitó responder si vetaría tal prohibición si fuera aprobada por el Congreso, diciendo que eso “nunca sucederá”.
Harris habló apasionadamente sobre la necesidad de que el gobierno no intervenga en las decisiones relacionadas con los cuerpos de las mujeres. Sin embargo, no respondió directamente si apoyaba alguna restricción al aborto, sino que expresó su respaldo a restablecer las protecciones de Roe v. Wade.
De igual manera, Harris aprovechó la oportunidad para decir que Trump fue “despedido” por el pueblo estadounidense en 2020. “Donald Trump fue despedido por 81 millones de personas, así que seamos claros al respecto y claramente está teniendo dificultades para procesarlo”, dijo Harris.
“No podemos permitirnos tener a un presidente de los Estados Unidos que intente, como lo hizo en el pasado, subvertir la voluntad de los votantes en una elección libre y justa”.
No está claro si debatirán nuevamente, ya que ninguno de los dos se ha comprometido a otra reunión. Sus compañeros de fórmula, el senador JD Vance (republicano de Ohio) y el gobernador de Minnesota, Tim Walz, tienen programado hacer lo propio el 1° de octubre.

