
El Gobierno israelí intensificó sus acciones en Siria, llevando a cabo bombardeos en instalaciones que supuestamente albergaban armas químicas y cohetes de largo alcance. Esta operación se produce tras la caída del régimen de Bashar al Assad, que ha generado un vacío de poder en el país.
El ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Gideon Saar, declaró que el objetivo de estos ataques es prevenir que armamento estratégico caiga en manos de grupos extremistas. «El único interés que tenemos es la seguridad de Israel y sus ciudadanos. Por eso hemos atacado sistemas de armas estratégicas, como las armas químicas restantes y misiles, para que no sean utilizados por actores hostiles», afirmó Saar.
En este contexto, el ministro de Defensa, Israel Katz, ordenó al Ejército consolidar el control sobre una «zona de amortiguación» en el sur de Siria, con el fin de establecer un área libre de infraestructura terrorista y armamento peligroso. Además, Saar hizo un llamado a la comunidad internacional para poner fin a los ataques rebeldes contra los kurdos, a quienes describió como «una fuerza de estabilidad» en la región.
La ofensiva rebelde, iniciada el 27 de noviembre por Hayat Tahrir al Sham (HTS), ha permitido a los insurgentes tomar Damasco y derrocar al régimen que estuvo en el poder desde 1971. En medio de esta inestabilidad, Israel ha desplegado tropas en la frontera con Siria para proteger sus intereses y garantizar la seguridad en la región.
Mientras tanto, la situación sigue siendo tensa, con informes sobre bombardeos en áreas cercanas a Damasco y la posibilidad de un aumento en las operaciones militares israelíes para contrarrestar las amenazas emergentes tras el colapso del régimen sirio.

