
La Oficina de Prensa del Gobierno en la Franja de Gaza emitió un informe donde detalla que, desde el inicio de la tregua el pasado 10 de octubre, las fuerzas de ocupación israelíes han acabado con la vida de 418 palestinos.
Pese al cese de hostilidades acordado con mediación internacional, se han contabilizado 1.141 heridos en apenas ochenta días de un pacto que Tel Aviv vulnera de forma constante.
Según el comunicado oficial, el ejército israelí cometió cerca de un millar de violaciones directas, demostrando un desprecio absoluto por los protocolos humanitarios y las disposiciones del derecho internacional que rigen este tipo de compromisos diplomáticos.
El reporte pormenorizado indica que las agresiones incluyen casi trescientos incidentes con armas de fuego, incursiones de blindados en zonas residenciales y más de 450 bombardeos dirigidos contra civiles e infraestructura básica. Estas acciones no son hechos aislados, sino que forman parte de una estrategia deliberada para socavar la esencia del alto el fuego y mantener bajo asedio a la población civil. Además de los ataques físicos, se denunciaron decenas de detenciones ilegales, lo que agrava el clima de persecución y violencia que impera en el territorio a pesar de la supuesta vigencia de la tregua.
La crisis se agudiza ante el incumplimiento flagrante de los acuerdos de ayuda humanitaria, donde Israel impide el ingreso de los suministros vitales pactados. De los 48.000 camiones con asistencia que debieron ingresar al enclave costero, apenas arribó el 41 % de la carga necesaria.
El promedio diario de vehículos que logran cruzar la frontera es drásticamente inferior a lo estipulado, lo que las autoridades locales califican como una táctica de subyugación a través del hambre y el chantaje político, dejando a millones de personas en una situación de vulnerabilidad extrema.
T/Telesur

