
El viceministro de Asuntos Exteriores para Asuntos Jurídicos e Internacionales de Irán, Kazem Gharibabadi, sostuvo que la decisión de Estados Unidos de retirarse del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) no exime ni libera a esa nación de su responsabilidad legal e internacional por los crímenes de guerra cometidos en territorio iraní.
Las declaraciones del funcionario se produjeron luego de que el Departamento de Estado norteamericano anunciara el fin de su participación en el organismo multilateral.
La salida de la representación estadounidense del Consejo de Derechos Humanos, en pleno desarrollo de su sexagésimo tercer período ordinario de sesiones en Ginebra, ocurrió tras la publicación de las conclusiones de la Misión Internacional Independiente de Investigación sobre Irán.
El informe elaborado por la comisión de expertos de la ONU estableció la existencia de elementos probatorios para atribuir a las tropas norteamericanas la autoría de ataques indiscriminados que vulneran las normas del derecho internacional humanitario.
Entre los hechos documentados en el expediente destaca la agresión armada en la localidad de Lamerd, provincia de Fars, donde el impacto de un misil contra un complejo deportivo y sus inmediaciones residenciales causó la muerte de 22 civiles.
Los peritos constataron que la escuela atacada en Minab contaba con señalizaciones visibles que la identificaban como una instalación educativa infantil, concluyendo que la fuerza atacante omitió la verificación previa exigida por los protocolos internacionales.
Peritajes sobre el terreno realizados por especialistas independientes confirmaron la utilización en la localidad de Lamerd del misil de alcance extendido PrSM, desarrollado por la contratista Lockheed Martin.
El estudio de los restos del proyectil y los patrones de detonación en el aire revelaron la dispersión de metralla de tungsteno a alta velocidad, situación que provocó víctimas mortales a decenas de metros del punto central de la explosión.
Frente al rechazo manifestado por la Casa Blanca y el Departamento de Estado hacia las conclusiones de las Naciones Unidas, la diplomacia iraní ratificó que el abandono formal de los foros internacionales de protección a los derechos humanos no anula la validez de las pruebas recabadas ni cancela las obligaciones internacionales que pesan sobre las autoridades estadounidenses por los daños ocasionados a la población.
T/Telesur

