Un nuevo método podría descifrar la evolución de cada tumor cancerígeno, se trata de un test de sangre que permite verificar la evolución de los tumores para predecir su curso clínico. De acuerdo con una publicación de la revista Nature, este hallazgo lo encabezan científicos del Hospital Clínic y el Idibaps de Barcelona y del Instituto de Investigación del Cáncer de Londres.

La investigación ha analizado de forma creativa, la evolución de los tumores en 2.000 pacientes con leucemias y linfomas, cuyas muestras y datos estaban disponibles tras haber sido objeto de otras investigaciones previas. Los autores del estudio creen que el futuro test basado en su método podría ser de uso universal; es decir, para todo tipo de tumores, con las modificaciones que sean necesarias.

El trabajo está coordinado por Iñaki Martín Subero, investigador ICREA y jefe del grupo de Epigenómica Biomédica del Idibaps y por Trevor Graham, director del Centro de Evolución y Cáncer del Instituto de Investigación del Cáncer de Londres. Los primeros autores son Calum Gabbutt y Martí Duran-Ferrer, y han colaborado otros investigadores de España, Reino Unido, Suecia, Suiza y Estados Unidos.

A juicio de los científicos, conocer el origen y la evolución del tumor, con sus cambios, equivale a disponer en oncología de algo similar a las cajas negras de los aviones. Por lo que este avance lleva por nombre “La caja negra del cáncer”, en concreto, se encuentra registrada en un tipo especial de marca o huella conocida como metilación fluctuante.

Los investigadores lograron descubrir que la célula original que da lugar al tumor deja una firma única que no solo revela la identidad de las células tumorales, sino que también cambia a medida que el tumor crece y se diversificar. Por lo que se logra reconstruir tanto el origen como la evolución del tumor con precisión.

En este sentido, Martin Subero explica que la nueva herramienta permite leer la historia pasada del cáncer y conocer cuándo se originó el tumor, a qué velocidad ha ido creciendo y si ha creado diversidad celular. Esto no solo es importante para conocer mejor la biología del cáncer, sino que también tiene aplicaciones clínicas.

T/Agencias