
El especialista en artes visuales Roy Arcia realizó una nueva denuncia de la invasión militar de Estados Unidos a Panamá en 1989, a través del arte. La obra del pintor panameño recorre uno de los escenarios más afectados, como lo es el poblado El Chorrillo, mediante pinturas, instalaciones y otras expresiones que rinden homenaje a la memoria de las víctimas y sus familiares.
La muestra titulada Invasión a Panamá Retrospectiva de Roy Arcia 2025, según su autor es una iniciativa que surgió mucho antes de la agresión y cita la obra Tormenta Tropical en una nota de prensa, donde además destacó el aporte de otros creadores en una expresión artística que ellos llamaron Soberana presencia de la Patria.
De allí surge la necesidad de abordar el tema de las exhumación de las víctimas, como base de una postura crítica y recordatorio de aquellos sucesos que a la fecha, a juicio del autor, no han sido lo suficientemente aclarados por los gobiernos de Panamá y de Estados Unidos.
La exposición es patrocinada por el Frente Salas Antiimperialista, organización de sobrevivientes de la invasión, suceso que este proximo 20 de diciembre cumple 36 años, así como la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad, que encabeza la abogada Gilma Camargo.Arcia, también director de la Galería Manuel E. Amador de la Universidad de Panamá, indicó que su obra no tiene un objetivo comercial pero si educativo y resaltó la necesidad de que si contenido sea de conocimiento real de las nuevas generaciones.
Su obra de arte abordó los alrededores de la plaza Los Colores, donde se encontraban las oficinas de inteligencia de las Fuerzas de Defensa de Panamá, el espacio que se ha creado es catalogado por Arcia como una restauración social de la dignidad, los derechos humanos, el arte, la justicia y la educación.
La denominada Causa Justa, hace 36 años, cuyos objetivos expuestos fueron para el entonces erradicar una dictadura y capturar al exgeneral Manuel Antonio Noriega, restaurar la democracia y dar bienestar al pueblo panameño, se convirtió en una avalancha de muertes en los barrios más humildes como El Chorrillo.
Además de las pérdidas humanas, esta agresión ocasionó la destrucción de gran parte de la infraestructura del istmo, dejando a miles de personas sin hogar. Las tropas norteamericanas no hicieron el menor esfuerzo por limitarse a blancos militares, y evitar daños a las vidas y bienes de la población civil.
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