
Más de medio millar de intelectuales y activistas firmaron el manifiesto títulado Dejad vivir a Cuba: Por la vida, la soberanía y la dignidad de un pueblo», un documento que destaca el respaldo de 547 personalidades que se suman a la denuncia en contra de la política de asfixia al pueblo cubano por parte del Gobierno de Estados Unidos.
La iniciativa fue lanzada por el Movimiento Estatal de Solidaridad con Cuba (Mesc) que, a su vez, se une a otras similares, como Let Cuba Live, encabezada también por personalidades de la cultura estadounidense. En el grupo que apoya el documento por Cuba, aparecen reconocidos actores y cineastas como Javier Bardem, Juan Diego Botto, Alberto Sanjuán, Carlos Bardem, Willy Toledo y Luis Tosar; los músicos Marwán, Ismael Serrano, Cristina del Valle o Juan Gómez El Kanka.
Además, de la literatura aparecen el poeta Luis García Montero y Belén Gopegui; del periodismo, Olga Rodríguez, Javier Gallego, Juan Luis Cano, Carlos Enrique Bayo e Ignacio Ramonet. El texto, detalla que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impulsa medidas destinadas a provocar una situación de hambre y sufrimiento en Cuba.
La última Orden Ejecutiva de “emergencia” impide a Cuba, pequeña isla y nación soberana, importar petróleo o cualquier fuente de energía imprescindible para sostener la vida cotidiana, anotó. Por lo cual, los firmantes aclaran que “esta decisión busca asfixiar a un pueblo que ejerce su soberanía sin aceptar mandatos externos y actúa como maniobra de distracción ante problemas internos en Estados Unidos” precisa el comuicado.
“Quienes firmamos este manifiesto, personas de la cultura, la creación, el pensamiento, la ciencia, la educación y las artes, afirmamos con claridad que utilizar el hambre como instrumento político constituye una agresión inadmisible”, dejaron claro los intelectuales y artistas.
Esto debido a que la cultura ensancha la vida, la ilumina y protege la dignidad humana, por ello el pronunciamiento que exalta el valor de cada ser humano y sostiene la convivencia entre los pueblos. En este sentido, recalca que la nueva Orden Ejecutiva profundiza el cerco que Cuba soporta desde hace más de seis décadas y configura en la práctica un asedio que impacta directamente en la vida cotidiana.
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