Las viviendas y otras propiedades de personas que huyeron de sus casas durante más de una década de guerra civil en Siria fueron en muchos casos saqueadas, denuncia un informe de la ONU en el que se recuerda que este tipo de «castigos colectivos» son un crimen de guerra.

El documento de la Comisión de Investigación de Siria subraya que el pillaje fue «a tan gran escala que hogares completos de desplazados y refugiados fueron desmantelados y destruidos, de forma sistemática en barrios enteros», según se ha podido observar a través de imágenes por satélite, testimonios directos, fotografías y vídeos.

El informe indica que el saqueo sistemático fue perpetrado sobre todo por miembros del ejército del antiguo régimen de Bachar al Asad y milicias afiliadas, en zonas cuyo control cambió de manos a lo largo del conflicto como Homs o Alepo.

Estos saqueadores firmaron contratos con empresas privadas interesadas en adquirir bienes robados para después venderlos en mercados, algunos de ellos creados exclusivamente para ese propósito, como el «mercado sunní» de Homs, donde se vendieron bienes de personas huidas con esa afiliación religiosa.

En zonas controladas por grupos armados opuestos a Al Asad también hubo pillajes, aunque de forma «más oportunista que sistemática», indicó el informe, subrayando que en esos casos los hogares de los desplazados no fueron destruidos sino normalmente utilizados por personas que a su vez huían de zonas controladas por el Gobierno.

Las prácticas de pillaje «provocaron que barrios enteros fueran inhabitables, como campos arrasados por langostas», destacó el documento de la comisión, que recientemente pudo visitar Siria por primera vez.

«Las devastadoras prácticas de saqueo no deben repetirse», alertó la comisión presidida por el brasileño Paulo Pinheiro aludiendo al nuevo cambio en el control del territorio que ha vivido Siria tras la caída del anterior régimen el 8 de diciembre pasado. T/EFE F/