Varios incendios intencionados se registraron durante la madrugada de este viernes en puntos estratégicos de la ciudad autónoma de Ceuta, afectando el polígono industrial del Tarajal y las inmediaciones de la playa del Trampolín.

Uno de los focos calcinó gravemente 42 viviendas improvisadas habitadas por personas migrantes, sin que afortunadamente se hayan reportado heridos ni pérdidas humanas.

La Policía Nacional y el Cuerpo de Bomberos mantienen abiertas las investigaciones para esclarecer el origen y autoría de los fuegos.

Este episodio de fuego provocado se suma al clima de violencia física, acoso callejero y patrullajes nocturnos que sacude al enclave español en el norte de África desde finales de julio, tras la llegada de más de 72.000 migrantes. Actualmente, más de 5.000 extranjeros permanecen en la ciudad a la espera de que el Gobierno español resuelva sus expedientes de asilo o formalice sus repatriaciones.

Escalada de ataques armados e impunidad por miedo a denunciar
La violencia física cobró especial gravedad el pasado lunes en el asentamiento de El Príncipe, cuando individuos encapuchados armados con rifles de perdigones dispararon contra Ali, un niño de ocho años que llegó a nado desde Marruecos el 30 de julio junto a sus padres y su hermano de tres años. La familia optó por no formalizar la denuncia ante las autoridades por temor a que los servicios sociales ejecuten una medida de separación familiar.

Desde la ONG Sur Acoge confirmaron la presencia constante de grupos de hombres armados y encapuchados en diversos sectores del municipio como el 1 de septiembre, cuando una persona migrante resultó herida por disparos en las inmediaciones del barrio El Príncipe.

Al siguiente día un ciudadano ceutí de origen marroquí sufrió un ataque de características similares en la zona de Loma Colmenar.

T| TELESUR