
Más de 6.300 hectáreas han sido arrasadas por los incendios forestales que azotan el sureste de Francia, donde las altas temperaturas, los fuertes vientos y las constantes reactivaciones mantienen activos varios focos y complican las labores de extinción.
En Drôme, el fuego declarado por incendios forestales el lunes ya consumió 280 hectáreas y no está controlado. Dos bomberos resultaron heridos. La Prefectura calificó la situación de «muy evolutiva» por calor y viento. Operan 470 efectivos y siete medios aéreos.
En Var, el incendio del macizo Gros Bessillon suma 1.850 hectáreas calcinadas desde el viernes, que se añaden a 4.500 de los diez días anteriores. El fiscal de Draguignan investiga si la última reactivación fue intencionada.
Las condiciones meteorológicas «muy desfavorables» y las numerosas reactivaciones mantienen activos ambos frentes. Los equipos de tierra continuarán operaciones durante toda la noche.

