
Más de 1.500 conductores de autobús pertenecientes a la empresa privada Arriva North London iniciaron este viernes 14 de agosto una jornada de huelga que paralizó 43 líneas de la red de Transport for London (TfL), afectando principalmente los sectores del norte, este y centro de la capital británica, así como la localidad de Essex.
La protesta sindical, convocada por la organización Unite, marca el comienzo de un calendario de 26 días de paro programados entre los meses de agosto y octubre, en respuesta a la negativa patronal de garantizar condiciones laborales dignas frente a los eventos climáticos extremos.
Cabinas a más de 40 grados vulneran salud de trabajadores
La dirigencia del sindicato Unite denunció que la flota operativa carece de aire acondicionado adecuado, limitándose al uso de ventiladores convencionales que introducen aire caliente del exterior.
Esta falla estructural eleva la temperatura interna de las cabinas por encima de los 40 grados centígrados durante los episodios de calor intenso que afectan a la región. A raíz de estas condiciones deplorables, decenas de conductores presentan cuadros clínicos graves que abarcan deshidratación, mareos, agotamiento físico y golpes de calor en plena jornada laboral.
La secretaria general del sindicato Unite, Sharon Graham, aseveró de forma contundente que la patronal perpetúa la precarización laboral año tras año, negándose a adecuar los vehículos ante veranos paulatinamente más abrasadores por el cambio climático.
Aunque la compañía Arriva alega haber implementado pausas de descanso e inversiones graduales, la fuerza laboral enfatiza que las medidas temporales resultan insuficientes para preservar la vida e integridad física del personal.
T| Telesur

