
Este 26 de octubre, el pueblo venezolano conmemora 162 años del natalicio de San José Gregorio Hernández, también conocido como «el médico de los pobres», quien nació en Isnotú, estado Trujillo y canonizado el 19 de octubre de 2025.
Desde pequeño se distinguió por una excelente conducta y destacó como buen estudiante. Cumplidos los 13 años dejó atrás su hogar en Isnotú, para emprender un largo viaje hasta Caracas, donde primero cursó bachillerato, en el Colegio Villegas, y posteriormente Medicina, donde se graduó con excelentes calificaciones, en la Universidad Central de Venezuela (UCV) el 29 de junio de 1888.
Viajó a París, Francia como becado para completar sus estudios y traer adelantos científicos a la nación.Inició una labor en el país, donde trajo el primer laboratorio científico.En el año 1908 entró al convento de La Cartuja, en Italia, pero regresó a Venezuela para ejercer la docencia y medicina.
Un legado que trascendió
Desarrolló una amplia labor clínica e investigadora, que incluyó, entre muchos escritos, la publicación de un libro de bacteriología y otro de filosofía. Hernández hablaba español, francés, alemán, inglés e italiano. Era conocido como un profesor culto, con habilidades para la música y también como un filósofo.
El Santo venezolano, fue un hombre de fe desde inicios de su vida, inculcado por su mamá, desde muy pequeño mostraba indicios de su fervor a Dios. José Gregorio fusionó su fe en Dios con la ciencia, y que además supo ver en cada enfermo el amor de Dios.
Consideraba el ejercicio como una misión divina para aliviar el sufrimiento humano. Atendía gratuitamente en su consulta de La Pastora (Caracas) a las personas sin recursos, y con frecuencia les regalaba dinero para que pudieran comprar sus medicamentos.
Asistía de forma diaria a la Eucaristía y practicaba la oración del Santo Rosario con una profunda devoción filial. Intentó ingresar en dos ocasiones a la orden de la Cartuja en Italia (en 1908 y 1913), pero debido a problemas de salud debió regresar a Venezuela para continuar su labor.
Canonización
Su entrega y caridad evangélica hicieron que el pueblo lo llamara «el médico de los pobres» y desde su fallecimiento en el año 1919, los venezolanos lo veneran con gran devoción. Fue declarado venerable en 1986. En el año 2021, fue declarado beato, autorizado por el papa Francisco. El 19 de octubre, se llevó a cabo su canonización en una ceremonia celebrada en Roma.Desde entonces, fue elevado a los altares de la iglesia Católica.
T/VTV