
Hezbolá promete represalias por la «masacre israelí» ocasionada por la explosión simultánea de miles de buscapersonas (bíperes) entre sus filas en Líbano y Siria. Este ataque, que resultó en varias muertes y heridas, fue calificado por el grupo chií como un acto terrorista.
En un mensaje del 18 de septiembre, Hezbolá reafirmó su compromiso de apoyar a la «resistencia de Gaza» y advirtió que la «masacre» del martes tendría un «duro castigo» y «rendición de cuentas». El grupo, considerado terrorista por la UE y EE. UU., expresó sus condolencias a las familias de las víctimas.

Hezbolá y el Gobierno del Líbano atribuyeron la explosión a Israel, calificándola de «agresión criminal» que afectó a civiles. El comunicado gubernamental condenó la «grave escalada israelí», que coincide con amenazas de ampliar la guerra hacia Líbano.
Irán también culpó a Israel, describiendo el ataque como un «acto terrorista». El embajador iraní en Líbano resultó herido, pero se encuentra en buen estado. Teherán instó a la comunidad internacional a actuar contra la impunidad israelí.
El ataque ocurrió el martes cuando miles de buscapersonas fabricados en Taiwán explotaron en varios puntos de Líbano, provocando la muerte de nueve personas y lesiones a al menos 2,800. Se están ofreciendo ayudas médicas desde varios países árabes, incluido Irán.
Varios analistas sugieren que los explosivos fueron implantados en los dispositivos antes de ser distribuidos, insinuando una sofisticada infiltración en la cadena de suministro. También se reporta que los explosivos estaban conectados a un mecanismo que podía activarse mediante un mensaje falso.
La empresa taiwanesa Gold Apollo, mencionada como fabricante de los dispositivos, negó haber producido los buscapersonas implicados, afirmando que fueron fabricados por otra compañía en Budapest. Estos dispositivos de comunicación obsoletos son utilizados por los miembros de Hezbolá para evitar ser localizados por Israel, que realiza ataques selectivos contra ellos.

