Los ataques de la FDI han provocado miles de víctimas civiles, especialmente en el sur del Líbano y el valle de la Becá, donde se dice que Hezbola tiene escondites y búnkeres.

Mientras las amenazas de una escalada militar aumentan en el Líbano, Firass Abiad, ministro de Salud libanés, ha afirmado que «el pueblo libanés quiere la paz». Los ministros libaneses enfrentan la difícil tarea de encontrar soluciones en un Gobierno con posiciones divergentes sobre la guerra de Israel contra Hezbolá, con dos miembros de Hezbolá ocupando cargos ministeriales.

«Hezbolá ha declarado que detendrán todas sus acciones si se detienen las hostilidades en Gaza. Un alto el fuego en Gaza eliminará la excusa para todos los actores no estatales, ya sean en Líbano, Irak, Yemen o en cualquier otro lugar», dijo Abiad.

Además de Hezbolá, otros actores no estatales incluyen a Hamás, los hutíes y representantes iraquíes de Irán. Sin embargo, según la Resolución 1701 de la ONU, el Gobierno libanés debería haber desarmado a Hezbolá en el sur del Líbano desde 2006.

«La Resolución 1701 también ha sido infringida por Israel, que sigue ocupando partes del Líbano y cuyos aviones de guerra invaden su espacio aéreo y atacan al país», añadió el ministro.

Crisis en el Líbano

El Líbano atraviesa una profunda crisis financiera y alberga a casi 1,5 millones de refugiados, lo que representa un tercio de su población. Abiad destacó que «esta guerra, que dura casi un año, ha puesto mucha presión sobre nuestro sistema».

Los ataques han llevado a miles de personas a abandonar sus aldeas en el sur y en el valle de la Becá, buscando refugio en la provincia de Beirut, en las montañas libanesas y en el norte del país.

Con Información de EuroNews