
El Congreso argentino, afín al presidente Javier Milei, aprobó la modificación de la Ley de Glaciares, una norma pionera desde 2010. Con la reforma, no todos los glaciares ni las zonas periglaciares estarán protegidos: la decisión pasará a manos de las provincias, abriendo la puerta a proyectos mineros y reavivando el debate sobre el futuro del agua en el país.
Argentina fue el primer país del mundo en aprobar una ley dedicada única y exclusivamente a proteger sus glaciares. Pero ahora, el tablero político cambió y, con él, la definición de lo que merece ser protegido. La minería busca espacio donde antes solo había hielo y, para lograrlo se pasó de la protección absoluta a una selectiva.
El Gobierno de Javier Milei y su partido La Libertad Avanza promovieron la modificación con el argumento de que se necesitaba promover el desarrollo de la economía y que, de paso, se fortalecía el federalismo. Esos argumentos los terminó de validar la Cámara de Diputados, con 137 votos a favor de la reforma, 111 en contra y 3 abstenciones,
Pero para activistas y para expertos, la modificación de la Ley de Glaciares es un retroceso ambiental. Afirman que va en contra del Artículo 41 de la Constitución argentina, que permite usar los recursos naturales, siempre y cuando no se comprometan las condiciones de las generaciones futuras.
T | Con información de France 24

