
Natchaieving Méndez
“Fresca está la madrugada
Y en la aurora maracucha
Una inmensa voz se escucha
Es el bardo que en parranda
Cantando sus gaitas anda
Deleitando a quien lo escucha”
Así comienza «Aquel Zuliano«, una de las canciones gaiteras más hermosas de este género tradicional venezolano, que es dedicada a Ricardo José Aguirre González, señalado como el referente más importante de la gaita. “El Monumental”, tal como fue bautizado, llegó a este plano temporal un 9 de mayo de 1939 y se convirtió en voz potente, melancólica, amorosa y el eterno sonido de zulianidad que partió un 8 de noviembre de 1969. En honor a él se conmemora el Día del Gaitero.
La canción con la que comienza este homenaje escrito fue escrita por Renato Aguirre y se dice que relata “una experiencia mística que tuvo el autor cuando su hermano murió”. Y es que no pudo ser de otra manera, escuchar “Aquel zuliano”, al igual que muchas de las piezas de este bien patrimonial de interés cultural y artístico de Venezuela desde 2014, es entrar en un tornado de nostalgia en el que la alegría y la tristeza danzan con el sonido de la tambora, el cuatro, el furro y la voz.
Tal vez por eso es que este género popular se convirtió en Venezuela en la señal del inicio de la Navidad, época de la memoria y cuenta en la que se celebra el nacimiento de un Niño que es símbolo de las venideras 365 oportunidades para vivir lo que se desea.
“Despierta y se estremece
La ciudad del sol amada
Cuando la voz adorada
de aquel bardo fiel le canta”
José Vicente Mogollón, gaitero desde que fue concebido en la tierra del Sol Amada, resalta que la canción “Aquel Zuliano” se convirtió en un himno para todos los amantes de la gaita tradicional y es un justo homenaje a quien considera un ícono de este patrimonio cultural. Este músico percusionista describe a Ricardo Aguirre como “el pionero, el renovador, uno de los primeros en profesionalizar la gaita y llevarla a un nivel de calidad artística”.
Explica Mogollón que una de las características que distinguió al Monumental de otros intérpretes y músicos fue su habilidad de crear nuevos arreglos para este género musical, los cuales ampliaron los horizontes de la gaita. “Era una voz inconfundible, su potente y emotiva simplemente se convirtió en un sello distintivo de sus interpretaciones, cautivando al público con su carisma, su sentimiento”, subraya.
Con la emotividad que solo un maestro de los primeros años puede tener, Aguirre, quien además de músico fue docente, locutor, cantante, director y arreglista, compuso canciones que son parte del repertorio obligado de cualquier exponente de la gaita zuliana. Quien verdaderamente quiere llamarse gaitero no puede dejar de interpretar canciones que este compositor inmortalizó en diversas agrupaciones como Cardenales del Éxito. Es así como Reina Morena, La Bullanguera, Maracaibo Marginada, Devoción gaitera, Guayana Esequiba, Golpe Tradicional, entre muchas otras son piezas de obligatoria ejecución para un exponente de este género.
No puede dejarse de mencionar una de las composiciones de Aguirre que se convirtió en identidad del zuliano: La Grey Zuliana (1968). Esta canción no solamente es una muestra de la devoción hacia la patrona del Zulia, la Virgen de La Chinita, representa una plegaria, una voz de protesta por las penurias de un pueblo que se inmoló para el progreso de la nación.
Es así como a Grey Zuliana, desde la perspectiva de Mario Lovera, “contador público prestado a la música” como él se describe, pese a haber sido compuesta hace más de 50 años no pasó de moda y su lírica recuerda la esencia del zuliano.
“En la bruma resplandece
Maracaibo cuando duerme
Y taciturna desprende
El aroma de su arcano
Cuando noble y grande emerge
La imagen de aquel zuliano”
Aunque cada 8 de noviembre se recuerda aquel fatídico accidente que apagó en este plano una de las voces más hermosas y representativas de la gaita, se celebra que esta sonoridad se multiplicó por generaciones en cientos de voces que perpetúan este género musical. Lovera explica que el Día del Gaitero no solo es un motivo para honrar al que interpreta y ejecuta la gaita, también “es una forma de reconocer y valorar lo que hizo el zuliano para introducir y extender este sub género de la música tradicional venezolana”.
“La influencia que puede tener en quienes conocemos y amamos la música es la contribución a la cultura que al final es de Venezuela y que el zuliano la ha compartido con todos los venezolanos, eso para ellos debe ser motivo de orgullo”, enfatiza el intérprete.
De la misma forma, Mogollón resalta que esta celebración es una oportunidad para honrar las raíces de la gaita tradicional, un género que es fiel muestra de la confluencia de diferentes culturas (europea, indígena y africana), lo cual se evidencia en el origen y la evolución de los instrumentos que se ejecutan. “Además nos permite a nosotros también, a mí inclusivamente, conectar con otros músicos, pasarla súper chévere, ir a festivales organizados con motivo del Día del Gaitero o el Día de la Gaita. Son espacios que fortalecen lazos de amistad y de hermandad con otros compañeros y lo importante es que compartimos experiencias”, enfatiza.
“La voz, creo que fue un sueño
Pero hay un misterio grato
Dejó olvidado su cuatro
Debajo de mi ventana”
Antes, durante y después del maestro Ricardo Aguirre, la gaita representa un auténtico vehículo para la expresión de los sentimientos profundos del ser humano: el amor, la amistad, las costumbres locales, la crítica social, la política y la ecología. De allí, que con el paso del tiempo, algunas agrupaciones y referentes del género han incorporado elementos de otros géneros musicales sin menoscabar en la esencia del sonido original, pues si ocurre lo contrario: deja de ser gaita.
Este aspecto es resaltado por el zuliano, también docente y abogado José Vicente Mogollón, quien subraya la importancia que ha tenido el que existan instituciones educativas en las que se instauró la gaita como materia obligatoria. Además, resalta, el aporte de la difusión de este género en los medios de comunicación y las plataformas digitales. “O sea que la gaita ha trascendido fronteras regionales y se ha difundido a nivel nacional y a nivel internacional”, reitera.
Mantener la tradición y a su vez su renovarla constante sin perder la esencia, es uno de los mayores desafíos que tienen los gaiteros para garantizar que la gaita permanezca en el tiempo. “La gaita ha evolucionado adaptándose a nuevos estilos y fusiones, pero también enfrenta desafíos como la modernización y la pérdida de interés entre las nuevas generaciones. Sin embargo, su esencia perdura y es nuestra labor como músicos preservarla”, destaca Mogollón.
De la misma forma, Mario Lovera refiere que uno de los retos de quienes transmiten el género es que permanezcan los valores y modelos de vida dentro de la música, “enseñar lo que se debe aspirar, esto puede servir de base a los problemas con los que tengan que enfrentarse las nuevas generaciones”.
Lovera subraya que la globalización también ha alcanzado la cultura, por lo que “hay que estar atornillados en las nuevas formas culturales que debemos crear, con base en lo que tenemos. De allí que celebrar fechas importantes y homenajes como los del Día del gaitero, son ideales para que las generaciones compartan y se trascienda los valores originales de la música”.
Así pues, el Día del Gaitero es una oportunidad para crear los espacios de conexión profunda con la comunidad, la tradición y las nuevas generaciones. Un recordatorio del legado compartido y la riqueza cultural de Venezuela. La gaita no solo se escucha, se baila, se siente y cada nota es un homenaje a nuestra identidad venezolana.

