El presidente francés, Emmanuel Macron, nombró este viernes a su aliado centrista François Bayrou primer ministro con la misión de formar un gobierno que frene la crisis política imperante.

La designación llegó ocho días después de que el mandatario aceptara la renuncia del conservador Michel Barnier, blanco de una moción de censura en la Asamblea Nacional que hizo caer a su gabinete, en un contexto de rechazo al proyecto de ley de Presupuesto para el 2025 por su impacto en los sectores populares y la clase media.

Bayrou, de 73 años, preside el partido Movimiento Demócrata y es el alcalde de Pau, con su nombre que sonaba desde hace varios días.

Bayrou tiene una larga carrera política en Francia, llegando a ser candidato a la presidencia en varias ocasiones. Su trayectoria se ha realizado en el seno de partidos centristas como el MoDem que hoy representa. Pese a no pertenecer al partido de Macron, ha sido un apoyo político clave en la trayectoria del presidente de la República. Durante los últimos años ha sido asesor del Elíseo, pero anteriormente ocupó cargos en distintos ministerios con tres presidentes: Miterrand, Chirac y Macron.

El presidente francés señaló hace una semana su intención de encargarle al nuevo primer ministro la formación de un “gobierno de interés general”, que aglutine a la mayor cantidad de fuerzas posibles, de manera que pueda evitar otra censura en la cámara baja, donde la izquierda y la extrema derecha se combinaron, pese a sus distancias ideológicas, para derribar a Barnier.

El jefe de Estado realizó un proceso de consultas con los partidos, en el cual no participaron La Francia Insumisa y Agrupación Nacional, tildados por el oficialismo de “los extremos”, de izquierda y de derecha, respectivamente.

“No puede haber ninguna discusión con el jefe del Estado que no sea el nombramiento de un gobierno del Nuevo Frente Popular (NFP)”, afirmó entonces su coordinador, Manuel Bompard.

La presencia del resto de líderes de la coalición progresista y la ausencia de LFI ilustra las diferencias de posición, cada vez más profundas en el NFP. Socialistas, ecologistas y comunistas han cambiado el discurso respecto al pasado verano, cuando los cuatro partidos cerraron filas con el programa y la candidata común, Lucie Castets.

Según el diario Le Parisien, el presidente afirmó en esta reunión su voluntad de no disolver de nuevo la Asamblea Nacional en lo que le queda de mandato, que finaliza en 2027. Un deseo y no un compromiso, aclaró el Elíseo poco más tarde. Al alejar la posibilidad de elecciones legislativas (una cita en las que las alianzas entre partidos son particularmente importantes), Macron espera dar un argumento adicional a socialistas, comunistas y ecologistas para que rompan con LFI y acepten negociar con el nuevo jefe de Gobierno.

A partir de la diversidad de alianzas y partidos con presencia importante en la Asamblea Nacional, ninguno de ellos con la mayoría absoluta, el peligro de otra moción de censura constituye una espada de Damocles permanente en suelo galo.

Una misión clave de las nuevas autoridades encabezadas por Bayrou será trabajar en el Presupuesto del Estado para el 2025, ya que la caída del gabinete de Barnier marginó al proyecto presentado.

La próxima semana llegará al Parlamento una ley especial de Presupuesto para evitar la parálisis del país, texto temporal hasta que el nuevo gobierno introduzca un proyecto de gastos. T/Prensa Latina-El Diario.es