Filipinas se enfrenta nuevamente a una emergencia natural de gran magnitud, después de que tuviese lugar un terremoto de magnitud 7.4, que sacudió este viernes la región sur del país, generando una alerta de tsunami que puso en marcha evacuaciones masivas en varias provincias costeras.

El sismo ocurrió a las 09:40 hora local (1:40 GMT), con epicentro ubicado a 20 kilómetros de la ciudad de Manay, en la isla de Mindanao, y a una profundidad de 58 kilómetros bajo el lecho marino, según reportes del Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología (Phivolcs).

Diez días después de que un sismo de magnitud 6.9 sacudiera la isla de Cebú y dejara 74 fallecidos junto a severos daños en edificaciones, otro potente terremoto vuelve a estremecer la región.

Tras el nuevo movimiento telúrico, el Phivolcs emitió una advertencia urgente: “Se espera un tsunami destructivo con olas de una altura que podría poner en peligro vidas humanas”.

Las autoridades ordenaron la evacuación inmediata de zonas costeras en Davao Oriental, las islas Danagat y otras provincias del sur, ante el riesgo de olas que podrían alcanzar hasta tres metros de altura.

Horas después, el Phivolcs levantó la alerta de tsunami activada por el terremoto que sacudió este viernes el sur de la nación insular asiática y dejó al menos un fallecido por el momento.

«Según los datos disponibles, la amenaza de tsunami ha pasado (…). Ya no existe amenaza de tsunami», señaló la entidad, aunque pidió a la población permanecer alerta ante el riesgo de «fluctuaciones menores en el nivel del mar en zonas costeras cerca del terremoto durante las próximas horas».

T/Telesur