
Expertos brasileños advirtieron sobre los riesgos que plantea el uso indiscriminado de la inteligencia artificial (IA) para la integridad de los procesos electorales, en momentos en que Brasil se prepara para las elecciones presidenciales y legislativas de octubre venidero, en un ambiente marcado por la creciente difusión de noticias falsas.
Investigadores, juristas y especialistas en comunicación sostienen que las herramientas de la IA amplifican la capacidad de producir contenidos falsos conocidos como «deepfakes» o que parecen reales y pueden erosionar la confianza pública en las instituciones.
Un análisis compartido a Xinhua por la Universidad de Sao Paulo (USP) sostiene que el uso de tecnologías digitales para generar contenidos falsos y desinformativos en el contexto político-electoral «no es una novedad».
Los investigadores sostienen que «el principal riesgo de las ‘deepfakes’ no es únicamente convencer a los ciudadanos de que algo falso es verdadero, sino sembrar dudas sobre la autenticidad de hechos reales, debilitando la confianza en la información disponible para el debate público».
En tanto, la investigadora Maria Amélia Carvalho Campos afirmó que la pérdida de credibilidad de las informaciones esenciales en la discusión pública reduce la capacidad de los ciudadanos para evaluar de forma crítica las acciones gubernamentales y las propuestas políticas.
Los especialistas alertan también sobre el papel de los algoritmos de las redes sociales para la creación de «cámaras de eco» que refuerzan creencias ya existentes y facilitan la difusión de información engañosa.
Brasil tendrá elecciones generales en octubre de este año, en las que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva buscará la reelección.
Según las encuestas de intención del voto, uno de los principales nombres de la oposición es el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), quien se encuentra inhabilitado para competir por una condena de más de 27 años de prisión por intento de golpe de Estado.
Ante el uso cada vez más extendido de la IA en las campañas políticas, el Tribunal Superior Electoral (TSE) aprobó nuevas reglas para los comicios de 2026 destinadas a limitar el impacto de contenidos manipulados digitalmente y reforzar la confianza en el proceso electoral.
Con el objetivo de fortalecer la capacidad institucional frente a los desafíos tecnológicos de la campaña, el presidente del TSE, Kassio Nunes Marques, creó una comisión permanente encargada de monitorear el uso de la herramienta en la Justicia Electoral y coordinar acciones de combate a la desinformación.
Entre ellas figura la prohibición de divulgar contenidos generados por la IA durante las 72 horas previas a la votación y las 24 horas posteriores al cierre de las urnas.
Las normas establecen que plataformas de IA no podrán recomendar candidatos ni elaborar clasificaciones de candidaturas, incluso cuando tales solicitudes sean realizadas por los usuarios.
Los investigadores coinciden en que la regulación, la educación mediática y el fortalecimiento de los mecanismos de verificación de información, serán factores decisivos para preservar la confianza pública en el sistema electoral frente al avance de las nuevas tecnologías digitales.
Para los investigadores Batista y Santaella, el factor central que incrementa el impacto potencial de la desinformación difundida mediante «deepfakes» es el propio funcionamiento del sistema perceptivo humano.
«No estamos preparados para dudar de lo que vemos. Pero el mayor daño que pueden causar las ‘deepfakes’ no reside en convencernos de que lo falso es en realidad verdadero, sino más bien en hacernos creer que lo verdadero es algo falso, falsificado, inculcando así el ‘virus’ de la desconfianza y la incredulidad en el imaginario colectivo», apunta el estudio.
T|XINHUA

