La experiencia inmersiva Viva Frida Kahlo se inició en Chile, con la mezcla de voz, sonido e imagen, que sumerge al espectador en el universo de una de las figuras icónicas de la pintura de México.

La muestra se extenderá durante todo julio, en el Club Unión de Santiago, construido en 1925 y declarado Monumento Histórico en 1981 por la combinación de una tradición centenaria con la adaptación a los cambios sociales en el país. Desde paredes, columnas, ventanas y techo del salón principal cobran vida y sumergen al público en los momentos más luminosos y oscuros de Kahlo.

En medio de una música profunda e imágenes propias de la cultura mexicana, como la Virgen de Guadalupe y la presencia de los pueblos originarios, desfilan 130 obras de Frida, su obstinación por la pintura y su atormentada relación con Diego Rivera.

La narración en primera persona de la actriz mexicana Diana Rojas-Feile contribuye a darle el toque indispensable de intimidad a momentos intensos, como el accidente de tránsito que trastorna irremediablemente la vida de la artista, pero a la vez la lleva hacia el universo de la pintura.

Las secuelas del accidente, su matrimonio con Rivera, los difíciles años vividos en Estados Unidos, dos abortos espontáneos, las mutuas infidelidades, la separación y el divorcio fueron desgastando su organismo y es el reflejo crudo de sus lienzos.

Viva Frida Kahlo es una producción del colectivo Projektil, en colaboración con Inmersive Art Ltd y la plataforma Fever, que se presenta por primera vez en América Latina, luego de su paso exitoso por países europeos como Suiza, Alemania, Bélgica y Austria.

T/Agencias