
Aunque muchos comportamientos automáticos parecen inofensivos, algunos pueden dañar el cerebro de forma silenciosa, según el psiquiatra certificado e investigador en imágenes cerebrales Daniel Amen.
El especialista resalta la importancia de la corteza prefrontal (PFC) en la formación y mantenimiento de los hábitos, así como el peligro de ciertas conductas comunes que pueden perjudicar la salud cerebral.
La corteza prefrontal es un área de materia gris plegada ubicada en la parte frontal del cerebro. Sus funciones principales incluyen la planificación, la toma de decisiones y la resolución de problemas. Esta región actúa como centro ejecutivo de las capacidades cognitivas más avanzadas.
Cuando la corteza prefrontal está fuerte y saludable, ayuda a incorporar y mantener hábitos positivos. En cambio, si es débil, los impulsos pueden predominar y hacer más fácil la adopción de hábitos perjudiciales a la salud.
A continuación se presentan siete hábitos basados en evidencias clínicas que amenazan al cerebro y que suelen pasar inadvertido.
1. Comprometerse demasiado: aprender a decir tengo que pensarlo. Aceptar constantemente nuevas responsabilidades o decir sí a todo puede parecer inofensivo, pero el resultado es un exceso de compromisos que sobrecarga el cerebro.
2. Hacer malabares con varias responsabilidades, lo que se conoce como el peligro de la multitarea. La sociedad actual valora la multitarea, pero realizar demasiadas actividades al mismo tiempo tiene un coste para la salud mental.
3. Alimentación ultraprocesados, las consecuencias van más allá de la nutrición consecuencias que trascienden la nutrición, asociado enfermedades como diabetes, depresión, ansiedad e incluso muerte prematura.
4. Vida sedentaria, el flujo sanguíneo como indicador de riesgo. La falta de actividad física provoca una disminución del flujo sanguíneo cerebral.
5. Productos tóxicos de cuidado personal, forman parte de una amenaza invisible. Muchos productos de higiene y belleza contienen sustancias químicas como parabenos, ftalatos o componentes que liberan formaldehído. Estas sustancias pueden afectar al sistema hormonal y provocar fatiga, síntomas depresivos, confusión mental, signos parecidos al TDAH y otros problemas más graves.
6. Falta de estímulos intelectuales, pasa al caer en una rutina donde no se aprende nada nuevo afecta la plasticidad y salud cerebral.
7. Riesgo de lesiones en la cabeza: pequeñas acciones, grandes consecuencias. Las actividades cotidianas como andar en bicicleta sin casco, no sujetarse al subir o bajar escaleras, o distraerse con el teléfono móvil al conducir, exponen al cerebro a riesgos innecesarios.
T/Agencias

