Un equipo internacional de investigadores descubrió, gracias a las últimas tecnologías de análisis paleoproteómico, qué animales y plantas se utilizaban para fabricar pintura en el antiguo Egipto. Los resultados aparecen publicados en la revista Science Advances.

Los autores analizaron 28 muestras de pintura de 14 obras de arte pintadas del antiguo Egipto, que abarcan un amplio arco temporal que va desde el año 1425 antes de Cristo (a.C.) hasta el 400 después de Cristo (d.C.). Las piezas (desde fragmentos de murales o columnas pintadas, restos de momias e incluso ataúdes) pertenecen a las colecciones egipcias de tres museos: el Medelhavsmuseet de Estocolmo (Suecia), el British Museum de Londres (Reino Unido) y la Ny Carlsberg Glyptotek de Copenhague (Dinamarca).

¿Qué materiales orgánicos se utilizaban?

El análisis reveló que los artistas del antiguo Egipto recurrían a una amplia variedad de especies animales para fabricar aglutinantes de pintura y adhesivos, que se obtenían hirviendo pieles, huesos y tejidos conectivos para extraer colágeno que hiciera de pegamento.

El ganado vacuno era el recurso más común para la elaboración de las capas de preparación (yeso o base) para la pintura; seguido de proteínas específicas de asno (Equus asinus) y el caballo (Equus caballus) para las tonalidades (como el color verde de un ataúd de madera) o los adhesivos de sellado.Usaron también ovejas, cabras, asnos, antílopes y gallinas.

En el caso de estas últimas, el hallazgo denota que los antiguos egipcios ya descubrieron la capacidad de pegar que poseían las proteínas de huevo, tanto la yema como la clara. La proteína de huevo se usaba sobre todo como aglutinante de las pinturas de color blanco, rojo o verde, explican los autores.

En cuanto a las plantas, predominaba el uso de cereales (trigo, cebada y centeno), que constituían el núcleo de la agricultura y de la dieta egipcia de aquella época; del sésamo, que además de para la pintura también producía formidables aceites para uso en la medicina, la cosmética, la momificación y diversas ceremonias religiosas; y de la moringa.

Significado simbólico

La elección de estos materiales, indican los autores, iba mucho más allá de su simple utilidad práctica, cargando un profundo componente cultural, religioso y simbólico. El caso más destacado es el de la moringa, cuyo árbol se consideraba una de las encarnaciones o manifestaciones del dios Ptah, patrón de los artesanos y creadores.

El hallazgo de restos de moringa en la pintura del citado ataúd de madera sugiere que el artesano pudo haber utilizado este material de forma intencionada como un acto de devoción al dios Ptah, para que protegiera su obra de arte. En el caso de las pinturas, la paleoproteómica, ayuda a diferenciar los materiales orgánicos originales de las restauraciones posteriores o de la contaminación.

Además, los investigadores recurrieron a la espectrometría de masas, una técnica de análisis científico que mide la masa y la estructura de las moléculas. «Al combinar la ciencia de proteínas con datos arqueológicos, hemos expandido el conocimiento sobre las técnicas artísticas y la economía de los recursos en el antiguo Egipto. Nuestros resultados demuestran que los artesanos egipcios utilizaban una compleja variedad de recursos naturales, seleccionados tanto por sus propiedades técnicas como por su posible simbolismo religioso», concluyen los autores.

T/EA