
Beber jugo de naranja de forma regular podría modificar la actividad de miles de genes relacionados con la inflamación, la regulación de la presión arterial, el metabolismo y el control del azúcar en sangre, según un estudio reciente. No se trata de una alteración en la secuencia del ADN, sino de la forma en que ciertos genes se activan o desactivan, un efecto que se estudia en el campo de la nutrigenómica.
El trabajo, publicado en la revista Molecular Nutrition & Food Research, dio seguimiento a adultos sanos que consumieron 500 ml de jugo de naranja puro pasteurizado todos los días durante dos meses. Tras 60 días, se observó que varios genes asociados a la inflamación y a la presión arterial elevada se volvieron menos activos.
Los investigadores apuntan a un compuesto llamado hesperidina, presente en la cáscara y la parte blanca de los cítricos, como uno de los posibles responsables. También se sugiere que el jugo podría influir a través de cambios en el microbioma intestinal, como se explica en un resumen publicado por Vesper News.
Los especialistas advierten, no obstante, que no todos los cambios en la expresión genética son automáticamente beneficiosos y que el jugo contiene azúcares naturales, por lo que recomiendan un consumo moderado. Además, se necesitan estudios más prolongados para determinar cuánto duran estos efectos y si se revierten al dejar de beberlo.
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