
El nuevo líder supremo de Irán, Mojtabá Jameneí, segundo hijo del ayatolá Alí Jameneí, asesinado el primer día de los masivos bombardeos de Washington y Tel Aviv contra Teherán, dirigió este jueves un mensaje a la nación persa que fue leído por televisión en medio del conflicto armado que se ha ampliado por todo Oriente Medio.
«Es fundamental seguir utilizando el bloqueo del estrecho de Ormuz. Se ha estudiado abrir otros frentes donde el enemigo tiene poca experiencia y será extremadamente vulnerable, y su activación se llevará a cabo si la situación de guerra persiste y en función de los intereses», reza el mensaje del líder supremo que no apareció en persona.
Además, se dirigió a sus ciudadanos. «No debe permitirse ningún daño a la unidad entre los individuos y los distintos sectores del pueblo, que normalmente se hace especialmente visible en tiempos de dificultad. Esto se logrará dejando de lado los puntos de desacuerdo», afirmó. «No dejen de ayudarse unos a otros», agregó.
«La tercera parte de mis palabras es un sincero agradecimiento a nuestros valientes combatientes, que en circunstancias en las que nuestra nación y nuestra querida patria ha sido objeto de una agresión injusta por parte de las cabezas del frente de la arrogancia, han bloqueado el avance del enemigo con sus golpes contundentes y les han hecho abandonar la ilusión de poder dominar nuestra querida patria e incluso dividirla», declaró el líder supremo.
En su discurso, el ayatolá también mencionó a su padre difunto. «Tuve el honor de ver su cuerpo después de su martirio; lo que vi fue una montaña de firmeza, y oí que su mano sana permanecía cerrada en puño», dijo.
El líder iraní recomendó cerrar esas bases «cuanto antes» y afirmó que deberían haber comprendido que las promesas de Estados Unidos sobre el establecimiento de seguridad y paz «no eran más que una mentira». «Estos países deben dejar clara su posición respecto a los agresores de nuestra querida patria y los asesinos de nuestro pueblo», aseveró.
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