
El último mensaje encriptado de Francisco indicaría que el verdadero lugar de la Iglesia católica «estaba en los márgenes de la sociedad», señaló The Economist este sábado, al analizar algunos aspectos de la vida del difunto papa.
La revista hizo hincapié en la elección del lugar de sepultura del pontífice en la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma, que Francisco determinó en vida y en su testamento. Su cortejo fúnebre tuvo que recorrer seis kilómetros a través de calles llenas de católicos hasta la basílica. Su tumba, creada de mármol de Liguria, la región del noroeste de Italia de la que migraron sus antepasados hacia Argentina, lleva grabada una sola palabra: Franciscus.
El artículo destaca que Santa María la Mayor, una de las cuatro basílicas papales en Roma, se encuentra a pocos cientos de metros de una estación central de trenes, en una zona de la capital italiana donde abundan los cibercafés y hoteles baratos, que cuenta con una significativa presencia de migrantes.
También indica que entre las razones para elegir esta parroquia figura el hecho de que alberga el icono Salus Populi Romani, de aproximadamente 1.000 años de antigüedad. Francisco solía orar ante este icono antes y después de sus viajes internacionales.
«El catolicismo puede encontrarse en el Vaticano, con sus columnatas y conspiraciones, sus museos que albergan tesoros de incalculable valor. Pero también puede encontrarse en algunos de los lugares más miserables de la Tierra, donde sus sacerdotes, monjes, monjas y laicos cuidan de los enfermos y los necesitados», reseña la revista. (RT)

