Un equipo de investigadores en California logró criopreservar y revivir larvas de estrella de mar, para la conservación del girasol de mar conocido científicamente como Pycnopodia helianthoides. Esta especie de estrela de mar, esencial para la salud de los bosques de kelp de la costa del Pacífico, se encuentra en peligro crítico de extinción.

Según Smithsonian Magazine, el desarrollo abre la puerta a nuevas estrategias de restauración marina, al permitir conservar la diversidad genética y asegurar la reintroducción de la especie en su hábitat natural. Desde 2013, el girasol de mar sufrió un colapso poblacional a lo largo del Pacífico de Norteamérica, desde Alaska hasta Baja California.

La propagación de la enfermedad de desgaste de la estrella de mar, causada por la bacteria vibrio pectenicida, eliminó miles de millones de ejemplares en pocos años. Este declive dejó a los bosques de kelp sin su principal depredador de erizos púrpura, lo que provocó una proliferación de estos animales, la transformación de extensos bosques submarinos en paisajes rocosos y la pérdida de equilibrio ecológico en la región.

La extinción local de la nutria marina dejó al girasol de mar como único gran regulador de erizos en más de 160 kilómetros de costa, los erizos pueden detectar la presencia de un girasol de mar y, en bosques saludables, tienden a esconderse y alimentarse menos.

Criopreservación es la técnica

Ante la dificultad de obtener larvas de girasol de mar, el equipo de investigadores junto al Frozen Zoo de la San Diego Zoo Wildlife Alliance, empleó como modelo a la estrella rosa gigante, una especie emparentada y abundante. En marzo de 2025, criopreservaron entre 500 y 700 larvas en 18 viales, almacenados a -180 ℃. Las larvas fueron descongeladas y completaron su desarrollo hasta la fase juvenil, lo que alcanzó un resultado positivo.

La especialista en criopreservación, Carly Young lideró el proceso, optimizando más de 100 protocolos para maximizar la supervivencia larval. El éxito permitió replicar los métodos con larvas de girasol de mar del Alaska SeaLife Center, formando el primer banco criopreservado de esta especie.

La recolección de larvas y su conservación permite resguardar linajes raros, proteger la diversidad genética y seleccionar rasgos de tolerancia a enfermedades para futuras reintroducciones. Además, la existencia de un banco de larvas congeladas proporciona tiempo valioso para perfeccionar la cría y la reintroducción en el medio natural.

T/Agencias