Un asteroide de 12 metros de largo, identificado como 2024 PT5, fue confirmado como un fragmento desprendido de la superficie lunar.

Detectado en agosto de 2024 por el telescopio ATLAS en Sudáfrica, su origen se remonta a un impacto ocurrido hace miles de años en la Luna, según los investigadores.

El director del estudio, Teddy Kareta, del Observatorio Lowell, explicó que su composición rica en minerales de silicato, característicos de las rocas lunares, fue clave para identificar su procedencia. Además, su falta de meteorización espacial indica que lleva solo unos pocos miles de años en el espacio.

Observaciones adicionales realizadas con el telescopio Lowell Discovery y el Telescopio Infrarrojo de la NASA confirmaron que la luz reflejada por 2024 PT5 es similar a la de las rocas lunares.

Por su parte, Oscar Fuentes-Muñoz, investigador postdoctoral de la NASA, descartó que sea basura espacial debido a su alta densidad.

Este hallazgo duplica el número de asteroides conocidos con origen lunar, siendo el único otro ejemplo el asteroide 469219 Kamo’oalewa, descubierto en 2016.

¿Qué efectos podría tener este asteroide en la Tierra?

A pesar de su proximidad, 2024 PT5 no representa una amenaza para la Tierra.

Según expertos, su trayectoria lo mantendrá a una distancia segura, aproximadamente nueve veces más lejos que la Luna. Este asteroide se comporta como un «compañero distante» y no será capturado por la gravedad terrestre.

La NASA ha confirmado que no habrá impacto ni efectos sobre satélites o la vida cotidiana en nuestro planeta.

Sin embargo, su cercanía brinda una valiosa oportunidad científica para estudiar su composición y comportamiento, lo que podría influir en futuras estrategias de defensa planetaria y minería espacial.