El título de Ciudad Creativa de la Gastronomía de la Unesco lo reciben 56 ciudades en todo el mundo, lugares especiales que celebran cómo las personas cultivan, comparten y conservan los alimentos, demostrando que el patrimonio gastronómico es tan importante como el idioma o la arquitectura.

Esta denominación de la Unesco reconoce cómo una ciudad nutre su alma. Para obtenerlo, un lugar debe demostrar que la comida está en su esencia, arraigada en la tierra local, comercializada en mercados abiertos, desarrollada por restauradores entusiastas, enseñada en las aulas y servida con respeto por el planeta que la cultiva.

Son evaluadas cada cuatro años de nuevo para garantizar que el sabor de la autenticidad no se haya desvanecido. A continuación te presentamos cuatro ciudades que tienen el mérito y se destacan en el mundo por su sabor y creatividad.

1. Tucson, Arizona (Estados Unidos)

En Tucson, el desierto dicta el menú, cuando la Unesco nombró a Tucson la primera Ciudad Creativa de la Gastronomía de Estados Unidos, reconoció su resistencia: cómo los agricultores, cocineros y productores locales que convierten los conocimientos ancestrales en algo que los une.

El renombrado panadero Don Guerra fundó Barrio Bread en su garaje; hoy en día es un lugar emblemático de Tucson “desde la designación de la Unesco, he visto cómo nuestra comunidad se ha unido en torno a estos ingredientes locales, honrando la tradición y creando al mismo tiempo un modelo de sistema alimentario resiliente y conectado con la región que refleja verdaderamente el espíritu del desierto de Sonora”. Sus panes de múltiples texturas están decorados con un cactus saguaro, “una expresión de nuestra localidad”.

Al sur de la ciudad, la granja cooperativa San Xavier, gestionada por miembros de la nación Tohono O’odham, cultiva productos que han sustentado este paisaje durante siglos: frijoles tépari, brotes de cholla y frutos de saguaro recolectados de los cactus.

Los visitantes pueden degustar ese legado por toda la ciudad, a través de locales como Aquí con el nene; Popoverz, Tacos Apson., El charro café, entre otros.

2. Parma, Emilia Romaña (Italia)

La Unesco nombró a Parma Ciudad Creativa de la Gastronomía en 2015, reconociendo no solo sus emblemáticos alimentos protegidos (el queso Parmigiano Reggiano, el jamón Prosciutto di Parma y los vinos Colli di Parma DoP, que no pueden proceder de ningún otro lugar), sino también su ambición de innovar a través de la educación.

 En Parma, los niños aprenden por qué los tomates saben mejor en verano. A la hora del almuerzo, las escuelas sirven pasta elaborada con cereales regionales y verduras recolectadas en huertos comunitarios. En la Escuela de Temporada de Diseño de Ciudades Gastronómicas de la universidad, los estudiantes aprenden a construir comunidades en torno a la comida, en lugar de la comodidad.

3. Battambang (Camboya)

Esta ciudad forma parte de una red global de diplomacia culinaria, lo que demuestra que el sabor puede tender puentes. Battambang se unió a la Red de Ciudades Creativas de la Unesco en 2023, en reconocimiento a sus arraigadas tradiciones, su resiliencia y sus esfuerzos por promover la cocina jemer.

4. Östersund (Suecia)

En Östersund, Suecia, en el límite del círculo polar ártico, los recuerdos maduran con el frío. Para las aproximadamente 50 000 personas que viven aquí, las estaciones son extremas: inviernos largos y oscuros, veranos breves y luminosos. 

No es el lugar donde uno esperaría encontrar una capital gastronómica. El ritmo de la tierra determina lo que acaba en el plato. La carne de reno suovas, el queso messmör dulce y caramelizado y el salvelino ártico son la columna vertebral de una cocina que valora más el ingenio que el placer.

Östersund, una de las primeras ciudades nombradas Ciudad Creativa Gastronómica de la Unesco en 2010, construyó su reputación sobre la sostenibilidad y la artesanía a pequeña escala. 

T/Con información NG