
El hígado filtra lo que bebes, metaboliza lo que comes y rara vez da señales de alarma a tiempo. El alcohol y las bebidas azucaradas le ponen las cosas más difíciles. Pero, que se puede tomar a diario para cuidarlo. A continuación presentamos cinco opciones que no curan por sí solas, pero que en algunos estudios se asocian con un perfil hepático más favorable.
Café
Una buena taza de café por las mañanas podría hacer más por tu hígado de lo que parece. El café sin azúcar es el más estudiado: investigadores del centro médico Cedars-Sinai, en Los Ángeles (Estados Unidos), hallaron, tras seguir a más de 350.000 adultos, que tomar más de cinco tazas al día se asociaba con un 32 % menos de riesgo de cirrosis y un 47 % menos de riesgo de carcinoma hepatocelular.
Té verde
Una taza de té verde a media tarde puede ser más que un hábito relajante si el hígado ya viene cargado. Investigadores de la Universidad de Ciencias Médicas de Shiraz (Irán) concluyeron que su consumo regular reduce dos enzimas que los médicos usan para detectar inflamación o daño hepático: la aspartato aminotransferasa (AST) y la alanina aminotransferasa (ALT). Eso se vio en personas que ya tenían hígado graso, según una revisión de 2020.
Jugo de remolacha
Esta bebida tiene un efecto que va más allá del deporte. En un ensayo aleatorizado de 12 semanas con 180 pacientes con hígado graso no alcohólico, científicos de la Universidad Politécnica de Sulaimani (Irak) observaron que el grupo que combinó dieta mediterránea y jugo de remolacha tenía menos grasa acumulada en el hígado. También mejoró el análisis de sangre: bajó la ALT (señal de menor irritación hepática), bajaron el colesterol «malo» (LDL) y los triglicéridos, y subió el colesterol «bueno» (HDL).
Agua con chía
El agua con semillas de chía no destaca por su sabor, sino por el alivio que supone para el hígado. En un ensayo pequeño, un equipo del Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez (México), observó que 25 g diarios de semillas molidas durante ocho semanas mejoraban el hígado graso en el 52 % de los pacientes y reducían la grasa en sangre.
Agua con limón
Un vaso de agua con limón no sustituye un tratamiento, pero es la opción más sencilla de incorporar a la rutina diaria. Aporta vitamina C: en un ensayo de 2021 con 84 personas con hígado graso, investigadores de la Universidad Xi’an Jiaotong (China) observaron que 1.000 mg diarios reducían la AST y la ALT y mejoraban la resistencia a la insulina.
T/RT

