
Una enfermedad tropical desatendida por falta de investigación, devasta la vida de un número desconocido de habitantes del condado más pobre de Kenia, Turkana (norte). Se trata de la micetoma, una enfermedad crónica que suele originarse en el pie, aunque puede afectar a cualquier parte del cuerpo, se adquiere probablemente por inoculación traumática de determinados hongos o bacterias en el tejido subcutáneo.
El testimonio de Jennifer Ekai, de 21 años, es un evivo ejemplo de las afectaciones de esta enfermedad, ella recuerda perfectamente el día en que, a los diez años, notó un pinchazo en el pie derecho, el mismo pie deformado que ahora arrastra cojeando, marcado por pequeñas llagas, mientras su hija Bianca, de cuatro años, la sigue como si fuera su sombra.
El micetoma integra la lista de 25 enfermedades que afectan a millones de personas, a menudo marginadas, sobre todo en zonas tropicales del planeta, y para las que los tratamientos son anticuados, tóxicos, inexistentes o difíciles y caros.
Esta enfermedad, endémica en países como México, Irán, Sudán, Somalia o el norte de Kenia, tiene dos variedades, en primer lugar la bacteriana y en segundo la fúngica, mucho más grave. Ataca los tejidos, empezando por la piel, y, cuando alcanza el hueso, la única opción es la amputación.
Aunque, en principio, no mata a los pacientes, sí destruye sus modos de vida, pues los afectados suelen pertenecer a comunidades pobres que dependen de manos y pies para trabajar, como los pastores nómadas de Turkana. Pese a ello, no se conoce todavía su prevalencia global, ya que no es de declaración obligatoria ante las autoridades, ni en Kenia ni en la mayor parte de países en los que existe la enfermedad.
Esta falta de datos condena a los pacientes al desamparo y hace que los fármacos no se incluyan en los presupuestos nacionales de salud. Según Borna Nyaoke-Anoke, doctora de la Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Desatendidas (DNDI, en inglés) «son las personas y no las enfermedades en sí las que están desatendidas, en términos de atención sanitaria, educación y otras necesidades básicas» asegura.
Turkana es el más desfavorecido de los 47 condados de Kenia, con una tasa de pobreza de alrededor del 80 %, de acuerdo a datos oficiales de 2022. El tratamiento un desafío para la cura del micetoma, aunque la cirugía puede ser una opción, el fármaco más recomendado actualmente es el itraconazol, un antibiótico que debe tomarse en forma de pastilla dos veces al día durante más de un año.
Esto resulta prácticamente imposible, porque hoy día solo la ONG española les proporciona la medicación -de manera gratuita-, cuyo coste anual, además, puede alcanzar los 2.000 euros por paciente. Las dificultades para tratarse hacen que, aunque la tasa de curación del micetoma fúngico puede alcanzar el 80 %, ésta caiga incluso hasta el 35 %, según datos de DNDI, que actualmente está apoyando un ensayo clínico con un nuevo fármaco con una dosificación más fácil.
T/Agencias

