Un grupo de especialistas en el sector eléctrico advirtió sobre la posibilidad de que Ecuador comience a registrar racionamientos y apagones programados a partir del 7 de octubre de 2026. El pronóstico se fundamenta en la caída sostenida del nivel de agua en el embalse de Mazar, infraestructura clave del Complejo Hidroeléctrico Paute Integral, cuya potencia instalada es de 1.757 megavatios.

Registros oficiales de la Corporación Eléctrica del Ecuador confirman que la cota de la represa descendió 9.3 metros entre el 1 y el 17 de septiembre, situándose en 2.137,83 metros sobre el nivel del mar. Las proyecciones señalan que para inicios de octubre el reservorio se aproximará a los 2.115 metros, nivel crítico de seguridad que en 2024 derivó en racionamientos de hasta 14 horas continuas.

La contingencia responde a un período de sequía anticipado asociado al fenómeno de El Niño, el cual genera estiaje en las cuencas que alimentan a las principales centrales hidroeléctricas del país. Esta situación se ve agravada por el incremento en la demanda interna de energía, sumado a limitaciones en la importación de electricidad desde Colombia y retrasos en la incorporación de nueva infraestructura.

Ante las proyecciones de los analistas, el ministro de Energía, Juan Carlos Blum, aseguró que bajo el esquema de contingencia actual no se contemplan cortes directos para la población civil. Las autoridades apuestan por proteger las reservas de agua mediante la renovación de contratos para dos barcazas termoeléctricas de 200 megavatios y la negociación de una tercera unidad impulsada por gas natural.

De forma complementaria, el Ejecutivo sostiene conversaciones con empresas de alto consumo eléctrico pertenecientes a los segmentos de mayor voltaje para acordar desconexiones semanales o la reestructuración de horarios de trabajo. Pese a estas decisiones gubernamentales, los ingenieros advierten que el ritmo de consumo del embalse, estimado en 80 centímetros diarios, mantiene un margen operativo reducido.

El impacto del estiaje prematuro se refleja de igual forma en la central hidroeléctrica Minas San Francisco, ubicada entre El Oro y Azuay, la cual opera a una fracción mínima de su capacidad total. El desplome en la producción hidráulica incrementa la presión sobre el sistema eléctrico interconectado de cara al periodo electoral y el cierre del año.

T| TELESUR