
La Dirección Nacional del Ejército de Liberación Nacional (ELN) emitió un documento político donde da a conocer su posición frente al narcotráfico, calificándolo como una herramienta de «guerra contrainsurgente» utilizada por Colombia y Estados Unidos para desvirtuar su lucha.
Ante esto, la organización propone un cambio de paradigma radical, pasar de la represión a la legalización y el tratamiento social.
El ELN sostiene que el narcotráfico es una actividad controlada por agencias transnacionales como la DEA, CIA y FBI, que garantiza la reproducción del capital a escala global.
Denuncian que en Colombia el narcotráfico se ha fusionado con grupos económicos y ha legalizado su influencia en todas las instituciones estatales, creando lo que denominan una «Narco-República».
Además, afirman que el gobierno utiliza estos recursos para financiar el paramilitarismo y el «Terrorismo de Estado» contra los sectores populares. También critican las fumigaciones con glifosato y la erradicación forzada, señalando que solo generan desastres ambientales y sociales sin golpear a los carteles de distribución en los países consumidores.

